Sol Picó se pone las puntas para reirse del paso del tiempo a ritmo de rock

  • Madrid, 17 abr (EFE).- Acaba de recibir el Premio Max para su compañía, pero Sol Picó tenía unas "ganas tremendas" de ser ella la que se pusiera las puntas y eso "a pesar" de su edad, "unos 40". De su deseo nace "El llac de les mosques", una reflexión irónica a ritmo de rock sobre el paso del tiempo, que mañana estrena en el Circo Price.

Sol Picó se pone las puntas para reirse del paso del tiempo a ritmo de rock

Sol Picó se pone las puntas para reirse del paso del tiempo a ritmo de rock

Madrid, 17 abr (EFE).- Acaba de recibir el Premio Max para su compañía, pero Sol Picó tenía unas "ganas tremendas" de ser ella la que se pusiera las puntas y eso "a pesar" de su edad, "unos 40". De su deseo nace "El llac de les mosques", una reflexión irónica a ritmo de rock sobre el paso del tiempo, que mañana estrena en el Circo Price.

En su trabajo cavila sobre el paso del tiempo, la necesidad de pararse, de analizar, de intentar responder preguntas que surgen indefectiblemente, ha explicado la bailarina y coreógrafa sobre "El llac de les mosques", programado casi "in extremis" dentro del Festival Internacional Madrid en Danza.

"Vi el espectáculo en Burgos -ha explicado el director del Price, Pere Pinyol- y convencí a la directora del festival (Ana Cabo) de que debía estar en la programación porque algo tan potente y tan atractivo tenía que estar en este escenario".

Pinyol, que dice que cuando lo vio se emocionó tanto que lloró, ha descrito el espectáculo como "todo generosidad porque Picó se entrega en cuerpo y alma y hace un esfuerzo brutal. El título debería ser 'Os vais a enterar, que la vieja todavía puede'. Es como la Tina Turner con minifalda", ha bromeado.

Con el fondo de un concierto de rock and roll en directo -con cuatro músicos en escena liderados por la saxofonista Mireia Tejero y ataviados con tules- Picó evoluciona desde sus famosas puntas rojas, con las que en vez de taconear "puntea" a ritmo flamenco, a los "tutús" que recuerdan a "El Lago de los Cisnes" aunque ahora sean "siete moscas posadas en un lugar un poco turbio".

Todo el espectáculo, detalla Picó, se articula a partir de la experiencia de ir cumpliendo años, de ahí las transformaciones y los disfraces que desembocan en un final con sorpresa, en el que participa el público.

"Algo muy importante y dramático en la vida de un bailarín, que es ver el efecto de los años en su cuerpo, acaba siendo una especie de catarsis: ya que esto es así, pasémoslo bien", resume la bailarina.

Lo del concierto de rock, explica, se incorpora en la idea de que "los rockeros nunca mueren" y por sus ganas de trabajar en directo con los músicos de la compañía, que ahora cumple 15 años, por eso recupera personajes como "el maquinista" de "Bésame el cactus", un papel que interpreta Joan Manrique, que también es el encargado, en la realidad, de toda la tramoya del espectáculo.

Picó ha fichado para el "El llac de les mosques", estrenado en Murcia el pasado mes, a Valentí Rocamora como "partenaire", un "armario de dos cuerpos" que antes era panadero y hasta ahora trabajaba en una compañía en Alemania.

"Es como si nos hubiéramos conocido en otra vida y eso que yo no le conocía de nada. Es capaz, a pesar de su tamaño, de encajar perfectamente conmigo, tan pequeña, y de transmitir energía", ha detallado Picó, que cree que está en un momento "muy rico" de su vida y espera tener "mucho camino por recorrer".

Para la directora del Festival Madrid en Danza, el trabajo de Picó, "una de las personalidades más fuertes que hay en España, complementa totalmente el espíritu del festival porque es un espectáculo simplemente emocionante".