"Arte y provocación", la primera gran retrospectiva de Miguel de Molina

  • Madrid, 23 mar (EFE).- Fotos, escritos, afiches, carteles, documentales, trajes, botines y blusas forman "Arte y provocación", la primera gran retrospectiva sobre la controvertida figura del cantante y bailarín español Miguel de Molina, que abre sus puertas en Madrid.

"Arte y provocación", la primera gran retrospectiva de Miguel de Molina

"Arte y provocación", la primera gran retrospectiva de Miguel de Molina

Madrid, 23 mar (EFE).- Fotos, escritos, afiches, carteles, documentales, trajes, botines y blusas forman "Arte y provocación", la primera gran retrospectiva sobre la controvertida figura del cantante y bailarín español Miguel de Molina, que abre sus puertas en Madrid.

La exposición, organizada por la fundación que lleva su nombre y por el gobierno regional madrileño, se podrá visitar hasta el próximo 17 de mayo en la capital española antes de viajar a otros lugares como Almagro, Sevilla o Córdoba y después a Buenos Aires.

Nacido en la ciudad de Málaga (sur) en 1908, Miguel de Molina fue exiliado a Buenos Aires en 1942, de donde también fue expulsado por orden del gobierno español y marchó a México.

Gracias a la ayuda de Eva Perón consiguió volver a Argentina, un país que le convirtió en estrella y en donde fue enterrado un 4 de marzo de 1993 en el Panteón de Actores de la Chacarita junto a otros grandes de la escena.

Fue bailarín antes que cantante, "pero ante todo un creador, que controlaba sus espectáculos al mínimo detalle, desde la parte artística al marketing", destacó a Efe su sobrino y presidente de la Fundación que lleva su nombre, Alejandro Salade.

Vapuleado en España por su homosexualidad, Miguel de Molina hizo suyas piezas claves del cancionero español como "Ojos verdes"o "La bien pagá", y se creó una imagen propia, con ese caracolillo que lucía en la frente, aquellas blusas vistosas de grandes mangas afaroladas y sus famosos botines de colores, que él mismo diseñaba.

Veintitrés pares de esos botines, tres trajes completos y 16 blusas forman parte de la exposición, que recibe al visitante con estas palabras del propio artista: "Y en verdad esta es mi vida, porque llevo el teatro en el alma con la misma alegría que llevo en los labios una canción".

También hay portadas de revistas de la época, afiches de películas como "Luna de sangre", "Esta es mi vida", "Manolo Reyes" o "Chuflillas" y fotos dedicadas por Raquel Meller, Celia Gámez, Carmen Amaya, María Félix, Maurice Chevalier, Libertad Lamarque, o Luis Mariano.

Los nombres de Imperio Argentina, Antonio, Pastora Imperio, Estrellita Castro o Manolete aparecen también en la exposición junto a carteles como el del Teatre del Liceo en donde representó "El amor brujo", de Falla, en la temporada 1933-1934.

Amigo de Federico García Lorca, Manuel de Falla, Jacinto Benavente y rafael Alberti, de quien la muestra recupera un grabado dedicado por él a la "gracia y arte de España", Miguel de Molina fue una estrella durante la República, pero su vida cambió tras la Guerra Civil española.

Tal y como cuenta en sus memorias "Botín de guerra", una aciaga noche de noviembre de 1939 tres individuos le visitaron en el madrileño teatro Pavón, le obligaron a seguirle y le propinaron tal paliza que lo dieron por muerto.

Desde entonces, según su sobrino, su "carrera fue una constante sucesión de encumbramientos y caídas en picado", porque con el exilio, "él mismo se convirtió en una estrella en Buenos Aires, pero la dictadura argentina no lo aceptó y en México Jorge Negrete y Mario Moreno "Cantinflas" le rechazaron frontalmente".

La Fundación Miguel Molina, con sede en Madrid desde hace ocho años, tiene en su poder todo el legado del cantante.

Parte de ese legado lo constituyen 400 cartas catalogadas, más de cuarenta blusas y miles de fotos, muchas de ellas conseguidas en parte gracias a su amigo el actor argentino Jorge Barreiro.

Durante los días en los que esté abierta la muestra se presentará el libro "Miguel de Molina", en el que un grupo de artistas ofrecen su particular visión de un hombre que ya con trece años decidió que quería ser artista, según señaló el comisario de la exposición, Manuel de Gotor.

Carlos del Amo