Darren Hayman, buenos tiempos para la lírica


Darren Hayman, buenos tiempos para la lírica

Darren Hayman, buenos tiempos para la lírica

Hefner pudo haber sido uno de los grupos más importantes de su generación. La crítica los encumbró como uno de los grandes de la década de los 90 y sus canciones se coreaban como himnos en los conciertos y bolos que daba la banda. Discos conceptuales y letras inspiradas sobre temas cotidianos los ascendieron al altar del culto del renombrado indie británico.

Y al frente había un personaje cuya luz deslumbraba al resto del grupo hasta que tuvo que volar solo. Darren Hayman, incluso, tuvo que aguantar comparaciones (benditas comparaciones) con uno de los mejores letristas ingleses de la historia (y no exagero), como era el líder de Pulp Jarvis Cocker.

Tras unas portadas pop que en sí mismas pueden considerarse obras de arte, herederas del grafismo que imponían los discos en vinilo, se ocultaba también el mismo Darren. Y es que las similitudes entre imagen y contenido no distaban mucho de entroncar a los Hefner con la mismísima Velvet Underground o los Beach Boys, influencias reconocidas del cantante y letrista. Sobre todo tiene sentido decir que el primer disco de la banda, Breaking God’s Heart, fue el que marcó toda la posterior carrera de Hefner como conjunto y del Hayman que conocemos en solitario, ya que aún hoy las canciones tienen una vigencia pasmosa en sus directos.

Pero aparte de vivir de las rentas y de una herencia ganada a pulso, de cuatro álbumes de estudio y decenas de singles, EP's y otros experimentos musicales, el matrimonio se rompe en busca de una nueva profundidad musical.

Experimentos con la electrónica

Tras el fin del grupo, Darren y John Morrison se pasaron a la electrónica con una banda llamada The French. Aunque solo sacaron un disco, el mismo Hayman admitió haber compuesto las mejores letras de su carrera para este largo.

Con sus comienzos en solitario y haciéndose acompañar de una banda llamada The Secondary Modern, Hayman tropieza entre la inmensidad de colaboraciones que se le presentan y que desembocan en un período que parece más un "tributo a Hefner" que un nuevo proyecto. La idea original es hacer directos más que álbumes de estudio, por lo que empieza a jugársela con grabaciones caseras y lo-fi, así como la distribución por la red de sus temas.

Entre medias, también hay hueco para una megabanda de bluegrass como Hayman, Watkins, Trout and Lee. Entramados country y blues planteada como una huida hacia delante de sus anteriores trabajos. Pero lo realmente importante de encerrar a cuatro grandes gallos en el mismo corral fue la posibilidad de unir al ex-Hefner con una de las bandas más importantes del momento.

Dave Tattersall, detrás de cuyo nombre se esconde un 'hombre joven' y el compositor y cantante de The Wave Pictures, conoció así la posibilidad de tocar junto a uno de sus héroes. Así llegó a formar un matrimonio artístico con Hayman que dura hasta hoy, donde se les puede ver juntos compartiendo escena y nuevas historias. Porque aparte del toque nerd y las camisas de cuadros, detrás de estas figuras se esconden dos de los grandes letristas del nuevo siglo XXI. Y cuando juntas a dos grandes genios, ya se sabe. Por eso no habrá que sorprenderse cuando veamos a Dave y Darren componiendo a cuatro manos. Y entonces, cuando los ángeles se unan en el universo Hefner, todo es posible, y la magia empieza a florecer justo antes de que suene la música.