El premiado Mark Wallinger traspasa fronteras en una nueva exposición

  • Londres, 17 feb (EFE).- El artista británico Mark Wallinger, premio Turner 2007 por su recreación del campamento de un pacifista opuesto a la guerra de Irak, entra en un nuevo territorio en su primera exposición como comisario, en la que explora el concepto de límites, umbrales y fronteras.

Londres, 17 feb (EFE).- El artista británico Mark Wallinger, premio Turner 2007 por su recreación del campamento de un pacifista opuesto a la guerra de Irak, entra en un nuevo territorio en su primera exposición como comisario, en la que explora el concepto de límites, umbrales y fronteras.

"The Russian Linesman", que podrá verse desde mañana hasta el 4 de mayo en la londinense galería Hayward, situada a orillas del Támesis, toma su título de una conocida anécdota futbolística, protagonizada en 1966 por el juez de línea "ruso" Tofik Bakhramov.

Bakhramov, que en realidad era azerbaiyano, creó polémica al otorgar a la selección inglesa el gol de la victoria (3-2) en una final de la Copa del Mundo contra Alemania occidental, que acababa de eliminar a la Unión Soviética en las semifinales.

Esa idea de líneas, divisiones y particiones, reales o imaginadas, en el tiempo o en el espacio, preside la curiosa muestra pensada por Wallinger, que se enmarca en un ambicioso proyecto de la Hayward para, según su director, Ralph Rugoff, "dar voz a los artistas".

Entre las más de 80 obras y objetos expuestos, destaca una del propio creador, "Time and Relative dimensiones in space" (2001), una reproducción a tamaño natural hecha con espejos de la nave o máquina del tiempo que tiene el Doctor Who en la popular serie británica del mismo título.

Wallinger, quien dice haber estado obsesionado durante años con la idea que centra la exposición, aprovecha para reunir objetos que a él le inquietan, conmueven o provocan, como el "Perfil continuo" de Benito Mussolini (Bertelli, 1890-1974), una cabeza del dictador italiano con dos perfiles, que mira en todas las direcciones.

A través de una radiografía de la obra de Tiziano (1490-1576) "Muerte de Acteón", cedida por la National Gallery, podemos ver lo que normalmente es invisible, en este caso las correcciones que el pintor hizo a su cuadro antes de concluirlo.

Dos piedras que parecen iguales, de Vija Celmins (1938), son en realidad la auténtica y una copia hecha en bronce, mientras que una foto de una oficina electoral de Florida donde se hizo el recuento en las elecciones del 2000 en Estados Unidos, de Thomas Demand (1964), es en realidad un montaje.

El escultor minimalista Fred Sandback (1943-2003) construye la ilusión de un umbral con un simple hilo de lana que dispone de suelo a techo, al tiempo que "Raw Footage", del artista holandés Aernout Mik (1962), nos permite ver imágenes de la guerra de Yugoslavia que los informativos no nos enseñaron.

Una de las obras más curiosas de la exposición, que plantea la duda de si pertenece o no a ella, son un par de grandes floreros del propio Wallinger, con los que pretende evocar el contraste entre realidad y ficción, ya que las flores son artificiales.

El artista, que acaba de ganar un concurso nacional para construir una gigantesca estatua que saludará a los visitantes del continente en el sur de Inglaterra -un caballo blanco de 50 metros de altura-, traspasa una última frontera, en este caso literal, al situar una de sus obras fuera del recinto de la Hayward.

Se trata de la bandera británica (la Union Jack), que sustituye sus colores por el naranja, verde y blanco de la de Irlanda, en referencia a una "frontera disputada".