Marina realiza un tratado de los sentimientos a partir de mil cartas de amor

  • Madrid, 11 feb (EFE).- Unas mil cartas de amor de personajes famosos o desconocidos, escritas a lo largo de 4.500 años, sirven al filósofo José Antonio Marina para elaborar en "Palabras de amor" un "tratado de los sentimientos, en particular el amoroso", en una obra para "conocer mejor el corazón humano y el nuestro propio".

Marina realiza un tratado de los sentimientos a partir de mil cartas de amor

Marina realiza un tratado de los sentimientos a partir de mil cartas de amor

Madrid, 11 feb (EFE).- Unas mil cartas de amor de personajes famosos o desconocidos, escritas a lo largo de 4.500 años, sirven al filósofo José Antonio Marina para elaborar en "Palabras de amor" un "tratado de los sentimientos, en particular el amoroso", en una obra para "conocer mejor el corazón humano y el nuestro propio".

Así lo explica Marina, quien ha publicado esta extensa y amena obra, editada por "Temas de Hoy", y que, como él mismo confiesa, iba a ser simplemente una antología de cartas de amor.

"Pero al encontrarme con todo el material y leerlo me di cuenta de que había una dimensión mayor que la de compilar esas cartas, la de bucear en el sentimiento amoroso y analizar la eterna cuestión: 'La dificultad de convertir la pasión en un remanso de vida compartida'", cuenta el filósofo, quien tomó como base distintas antologías de cartas de amor y epistolarios de autores que le interesaban.

Así, desde Plinio el Joven, Abelardo y Eloísa, Kafka, George Sand, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir o las que Emilia Pardo Bazán escribía a su enamorado Benito Pérez Galdós.

Esas cartas permiten al autor, como él mismo confiesa, "entrar en la intimidad de algunas personas, hasta lo más profundo, hasta el punto de sentir pudor en algunos momentos".

José Antonio Marina se considera a sí mismo un "detective cultural" y aprovecha cualquier género literario para aproximarse "de una forma clara a las grandes preguntas de la humanidad", como es la constante interrogación de "¿Cómo mantener viva la llama de la pasión amorosa?".

Ha estudiado distintas épocas y culturas, pero coincide que, a pesar de algunos rasgos diferenciales, "la pasión amorosa -apunta- sigue siempre un mismo esquema básico: Fascinación, seducción, culminación, y mantenimiento".

El autor recuerda cartas como la de Víctor Hugo y su amada durante 48 años, donde ambos recurren invariablemente a una fecha "mágica", el 17 de febrero, día en que estuvieron juntos por primera vez. "Incluso el escritor a lo largo de su obra, para recalcar la intensidad de un amor incluye de una u otra forma el día 17 de febrero".

Marina se siente tan fascinado por todas esas cartas que no descarta un segundo volumen de "Palabras de amor", al tener que haber dejado fuera de este libro mucho material.

Cuenta que, como docente, pregunta a sus alumnos por los síntomas del enamoramiento, y tras algunas respuestas les contesta el profesor "eso mismo sentían los nazis por los judíos", en referencia al doble significado, amor-violencia-obsesión que contienen frases como "no puedo vivir sin ti".

Para concluir que lo que de verdad define al amor es cuando "la felicidad del otro se convierte en parte de tu felicidad", afirma José Antonio Marina, quien está seguro de que en el caso de muchos autores, "su escritura más brillante se encuentra en las cartas de amor".

Y como ejemplo habla de Emilia Pardo Bazán. "Su obra ha quedado tocada por el tiempo, pero no así su epistolario con Pérez Galdós, donde aparece una Bazán cargada de casticismo, sinceridad y gracia", muestra de otro elemento indispensable del amor "la ternura". Es entonces, explica Marina, cuando los amantes "inventan un lenguaje propio cargado de infantilismos y cursilerías".

Así el propio autor se sorprende gratamente al encontrar en esta peculiar epistolario palabras con las que la escritora se refiere a su amado como "ratonciño mío".