Martin Provost retrata el drama personal de la pintora Séraphine Louis en su último filme, ganador de 7 premios César

La actriz francesa Yolande Moreau se mete en la piel de la artista que vivió en la marginalidad y acabó sus días en un psiquiátrico

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

Martin Provost retrata la tormentosa vida y el drama personal de la pintora Séraphine Louis en su última película, 'Séraphine', ganadora de 7 premios César. La actriz francesa Yolande Moreau se mete en la piel de esta artista olvidada, que vivió en la marginalidad y acabó sus días en un psiquiátrico. Entre la ficción y la realidad, la cinta recupera a este personaje real, una mujer que gracias a la inspiración del canto, el amor a la naturaleza y la religiosidad creó una gran obra pictórica.

La película, que se estrena mañana en los cines, comienza en 1913, cuando el coleccionista alemán Wilhelm Uhde (Ulrich Tukur -'Solaris'-), uno de los primeros compradores de Picasso y descubridor del Aduanero Rousseau, alquila un piso en Senlis para dedicarse a escribir y descansar de la vida parisina.

La casera le manda una mujer de la limpieza, Séraphine, que ronda los 50 años. Algún tiempo después, cenando en casa de la dueña del piso, ve un pequeño cuadro con manzanas pintadas sobre madera. Se sorprende al enterarse de que la autora es la mujer que limpia su casa. El marchante de arte se convertirá en su mecenas, si bien la I Guerra Mundial y la crisis económica de 1929 entorpecerán que la pintora pueda lograr su sueño de ver sus cuadros expuestos en París.

Provost, director y guionista de radio, supo de la historia de Séraphine gracias a una colega de la radio que le habló de la pintora. A partir de entonces empezó a documentarse y le atrajo aún más su vida. Leyó los libros escritos por el marchante de arte que confió en ella y fue al museo a ver algunos de sus cuadros, que representan flores y plantas con un gran colorido. "Era una historia bella que merecía la pena escribir", afirmó Provost hoy en Madrid.

La cinta transita entre la realidad y la ficción. "Todo lo que se cuenta sobre su vida, es real, aunque no se sabe mucho. Pero gracias a su relación con el galerista se sabe que fue su mecenas, un alemán que la abandonó cuando tuvo que marcharse de Francia al inicio de la I Guerra Mundial, pero que luego regresó", explicó. La relación entre ambos es la parte de ficción.

SIMILITUDES CON VAN GOGH

El director no quiso narrar toda la vida de la pintora sino su última etapa hasta su muerte en el psiquiátrico. Preguntado por las similitudes entre Séraphine y Van Gogh, Provost negó que se inspirara en el genio holandés. Sí reconoció que el crítico de arte alemán era "un apasionado" del pintor y que hay puntos en común en ambas vidas, pero Séraphine vendió más cuadros en vida, mientras que Van Gogh sólo uno".

"Fue más trágica la vida de Van Gogh", consideró el cineasta, quien no quiso tomar el personaje de Séraphine desde la caricatura ni juzgarla. "Me acerqué al personaje para ponerme a su servicio, no para servirme de ella", aclaró el director, quien consideró que Séraphine fue como una india americana, "que tenía un enorme respeto a la naturaleza y si le faltaba moría con ella".

Yolande Moreau, Premio César a la mejor actriz por este trabajo, galardón que también recibió en 2004 por 'Cuando sube la marea', encarna a la protagonista. Moreau, que ha interpretado otros personajes en cintas como 'Amélie' o 'Paris, je t'aime', recordó el regalo que le hizo Provost con este personaje "tan rico". Ambos son vecinos y el rodaje de la película se realizó en el campo cerca de las casas en las que viven, de ahí su complicidad.

"Séraphine es una mujer que se expresa con la pintura, con el canto y el amor a la naturaleza", precisó una intérprete que se identifica más con personajes marginados y apartados, "porque nos hablan más de nosotros mismos".

La actriz interiorizó a la artista y a su obra y comprobó que lo más importante eran "los gestos cotidianos" de esta mujer, que vive en un sucio cuartucho donde pinta con los pigmentos que ella misma se fabrica con cera, sangre o barro, que pasó su vida en la más absoluta soledad y castidad pero que, "era una mujer libre". "Me gusta trabajar por instinto", agregó.

La película se llevo siete premios César (Película, Actriz, Guión, Música, Fotografía, Dirección Artística, Vestuario). Pero para llenar las salas se tuvo que esperar. "La película tuvo un recorrido poco convencional. Gracias al boca oreja se acabaron llenando la salas", concluyó Provost.