París visto por Picasso, Degas, Gauguin, Steinlen o Blanchard en una exposición en Murcia

  • Murcia, 3 abr (EFE).- La historia de la evolución social y del arte moderno de finales del siglo XIX y principios del XX a través de las obras de Steinlen, Picasso, Degas, Maria Blanchard, Picabia o Tarkhoff, se pueden ver desde hoy en la exposición "París hace cien años", que se muestra en la sala Las Claras de la Fundación Cajamurcia de la capital de la Región.

París visto por Picasso, Degas, Gauguin, Steinlen o Blanchard en una exposición en Murcia

París visto por Picasso, Degas, Gauguin, Steinlen o Blanchard en una exposición en Murcia

Murcia, 3 abr (EFE).- La historia de la evolución social y del arte moderno de finales del siglo XIX y principios del XX a través de las obras de Steinlen, Picasso, Degas, Maria Blanchard, Picabia o Tarkhoff, se pueden ver desde hoy en la exposición "París hace cien años", que se muestra en la sala Las Claras de la Fundación Cajamurcia de la capital de la Región.

La exposición, que incluye cuadros de artistas precursores, desde los impresionistas hasta las vanguardias, forman parte de la colección permanente del Petit Palais de Ginebra, propiedad del que fuera mecenas de la época Oscar Ghez.

La muestra fue presentada hoy por María Dolores Jiménez-Blanco, su comisaria, que es profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y que destacó que la exposición recoge a través de sus cuatro apartados temáticos la gran renovación artística y de la sociedad contemporánea, que sólo se vivía en Paris, una ciudad abierta, libre y cosmopolita.

También se contempla la revolución urbanística, la conversión de la ciudad rural, con viñas y huertas, al París de las grandes avenidas, sus elegantes plazas y del Bois de Boulogne que diseñó el barón Haussmann.

El carácter didáctico de la muestra permite que sea visitada tanto por colegiales como alumnos de institutos, universitarios y todo tipo de amantes del arte, dijo la comisaria quien destacó la labor de Ghez, un empresario del caucho, judío de origen tunecino, que inició otra de las nuevas modas de la época, el coleccionismo, guiado por su "entusiasmo por el inicio de la modernidad artística".

Los cuadros muestran en el capítulo "Los escenarios" la capital francesa en la época en que renueva su imagen, pasa de rural y pequeña a convertirse en la ciudad diseñada, la más moderna de todo el mundo, en la que domina la imaginación, el optimismo, la emancipación, la fiesta, el progreso y la libertad.

Es un París que acoge no sólo a los franceses sino a todos aquellos bohemios y personajes que buscaban los cabarés y la vida nocturna, tanto de la alta sociedad como de lo más popular, a través de fieles -y ya tradicionales en la memoria-, imágenes de los antiguos molinos convertidos en salas de fiesta o en los bullicios callejeros, captados en las pinturas del capítulo del "Espectáculo, la noche", que son vértigo, movimiento y torbellino: Montmartre y Montparnasse.

María Dolores Jiménez-Blanco destacó el capítulo llamado "Interiores, intimidades" en el que se aprecia el mundo más cercano al artista, su taller, los retratos que se hacen entre sí, su vida cotidiana o los estudios compartidos: Van Dongen, Picasso, Gris o Modigliani en el mísero edificio del "Bateaux Lavoir", donde nació el Cubismo.

En este apartado la exposición muestra la desmitificación del desnudo en la pintura, el pintor "no tiene que buscar un mito para plasmar el cuerpo femenino, no es una diosa, es una mujer que no posa, que -da la sensación- de no sabe que está siendo observada", explicó.

Entre otras obras de la exposición, Jiménez-Blanco hizo especial mención a la obra "Mujer con guitarra" de la santanderina María Blanchard, una de las primeras cubistas, y cómo gran parte de su obra fue adquirida por Gesh que "la valoró por si misma" al margen de su relación con Juan Gris.

También un delicado pastel de Degas "Mujer desnuda en su toillete"; el retrato; "Gabrielle", un Renoir de 1910, y "El Beso", obra de 1895 de Theophile Alexandre Steinlen al que la profesora cita como origen de la marcha de Picasso a París, seducido por la obra de este pintor y litógrafo suizo, mundialmente conocido por ser el autor del cartel de "Le Chat Noir" y de los del Montmartre de la Belle Epoque.

Además destacó la modernidad, el efecto "casi fotográfico y cinematográfico" de "La gárgola de Notre Dame sobre el Sena", del ruso Nicolás Tarhkoff, de 1903, o "Las bañistas" del francés de origen español Francis Picabia, fechado ya entrado el siglo XX, en 1941.