Rescatan del olvido y la destrucción un mural de Siqueiros

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Un mural pintado en el sótano de una casa de Buenos Aires por el mexicano David Alfaro Siqueiros en los años ‘30 ha sido recuperado y restaurado tras permanecer casi dos décadas desguazado y almacenado en contenedores. La obra “Ejercicio plástico” cubría originalmente las paredes, el techo y el suelo de la planta subterránea de una propiedad de Natalio Botana, fundador del diario Crítica. Con el tiempo fue desmontada, vendida y olvidada. Ahora ha sido rescatada tras un complicado proceso judicial y gracias a la intervención del gobierno argentino, que la ha declarado “bien de interés histórico artístico nacional” y proyecta exponerla al público.

“Ejercico plástico” había sido encargada por Botana para ilustrar el espacio destinado a sala de póker y bodega de su finca Los Granados, un espacio de 200 metros cuadrados. La obra, de forma semicilíndrica, ocupaba 90 metros cúbicos y fue revolucionaria por la técnica empleada por los artistas para relizarla, que para la época era una novedad.

Siquerios (1898-1974) trabajó en la confección del mural junto a un equipo de asistentes ilustres formado por los artistas argentinos Berni, Spilimbergo y Castagnino y el uruguayo Lázaro. Pintaron el fondo del mar y a sus habitantes, con figuras de desnudos inspiradas en la propia compañera de Siqueiros, la escritora y poetisa Blanca Luz Brun, y muy alejadas de la temática política que marcó la obra del mexicano. Lo hicieron directamente sobre el muro, sin boceto previo.

La obra tuvo un destino trágico casi desde sus inicios. Durante su ejecución Blanca Luz Brun, que había acompañado a Siqueiros a Buenos Aires, lo abandonó por el dueño de casa, Botana. A la muerte repentina de éste su familia decidió vender la finca y la nueva propietaria, escandalizada por el estilo liberal y sensual de las imágenes, intentó borrar los dibujos con ácido y, al no conseguirlo, ordenó cubrirla con pintura blanca.

Un segundo propietario la recuperó, un tercero la abandonó y un cuarto, la empresa Dencanor, la desmontó con la idea de restaurarla. Siguieron años de espera motivados por litigios e indecisiones acerca de quién se ocuparía del trabajo y qué técnicas se usarían para devolver el esplendor a “Ejercicio plástico”, que estuvo cerca de la destrucción debido a su precario almacenamiento a la intemperie.

Finalmente, tal como relata el diario La Nación, ” el interés de la presidenta Cristina Kirchner por hacer del Siqueiros un emblema del Bicentenario dio a la triste historia un final feliz”. El mural ha recuperado sus colores y formas gracias al arduo trabajo de una comisión y de un equipo de restauradores expertos encabezado por el mexicano Manuel Serrano. Cuando finalice la restauración será expuesto en la Aduana Taylor, de la capital argentina, bajo una cúpula de cristal.