Una muestra exhibe medio centenar de obras de arte antiguo de colecciones privadas de familias palmeras

SANTA CRUZ DE LA PALMA, 6 (EUROPA PRESS)

Santa Cruz de La Palma acoge desde el pasado viernes y hasta el 23 de mayo una exposición compuesta por cincuenta piezas de arte religioso y civil procedentes de colecciones privadas que, en su mayoría, se exponen públicamente por primera vez. La muestra trata de realzar un panorama artístico 'celosamente' atesorado, en el ámbito de la intimidad, y transmitido de generación en generación durante siglos.

Las piezas que integran la exposición son obras que van desde elementos decorativos hasta pintura y mobiliario de elaborada realización. Así se pueden contemplar objetos que nunca antes habían sido expuestos al público, entre los que destaca la pintura titulada 'Condesa de Oxford', del pintor grancanario Manuel Ponce de León. Asimismo, por vez primera se muestra la 'Vera efigie de la Virgen de las Nieves', anónimo canario del siglo XVIII, así como otras piezas inéditas hasta el presente.

En palabras de la comisaria de la exposición, Rosa Suárez, "la muestra es pequeña en su formato pero densa en su contenido, y abarca objetos decorativos, esculturas, platería, pinturas y mobiliario. El objetivo de la misma es brindar a un público diverso, especializado o profano, local o foráneo, la oportunidad de aunar en sus intereses cualidades tan humanas como la curiosidad y el anhelo por contemplar con entusiasmo la sencilla espiritualidad de la belleza".

COLECCIONISMO EN LA PALMA

El coleccionismo en La Palma se inicia en el momento inmediato a la conquista a través del testimonio que ofrece la familia Lugo, notablemente ostentosa y propensos, algunos de sus miembros, hacia determinadas piezas, como las piedras preciosas.

Durante los siglos XVI y XVII, el fervor colector palmero se decantó primordialmente por el arte de tema religioso, patente en exposiciones semi-públicas reunidas en los salones principales de sus viviendas. Entre las motivaciones de sus compradores prevalecían la búsqueda de la marca nobiliaria y la identificación con una mentalidad religiosa católica.

Con el siglo XIX llegó el coleccionista, el burgués, que trató de servirse del arte como instrumento social y político. El mismo gusto por los retratos y la tendencia a compartir con el religioso otros temas como el paisaje o el costumbrismo, ayudaron a abrir nuevos cauces de adquisición de obras y nuevas tipologías, sobresaliendo por encima de otras muchas la fotografía.

Otra iniciativa del siglo fue la que rentabilizó el disfrute del coleccionismo de piezas arqueológicas rescatadas de yacimientos auaritas. Esta tendencia llegó a consolidarse mediante la fundación de la Sociedad Cosmológica en la década de los 80 y, más adelante, con la apertura de su Museo de Etnografía y Ciencias Naturales.

El siglo XX mantuvo, en general, la tónica que venía arrastrando el coleccionismo en La Palma, tendente a aglutinar arte religioso y antiguo.