Carmen Linares invoca a sus poetas para embrujar Rabat

  • Rabat, 22 abr (EFE).- La cantaora Carmen Linares invocó hoy a sus poetas de referencia, una selección de las más grandes voces de la poesía en español del siglo XX, en un recital memorable en el teatro Mohamed V de la capital marroquí.

Carmen Linares invoca a sus poetas para embrujar Rabat

Carmen Linares invoca a sus poetas para embrujar Rabat

Rabat, 22 abr (EFE).- La cantaora Carmen Linares invocó hoy a sus poetas de referencia, una selección de las más grandes voces de la poesía en español del siglo XX, en un recital memorable en el teatro Mohamed V de la capital marroquí.

Flamenco puro, libre de adulteración, es lo que ofreció Linares durante casi dos horas a un auditorio repleto, que no dudó en arrancarse de cuando en cuando con las palmas, de forma dudosamente afortunada.

El espectáculo 'Verso a verso', vertebrado en dos partes claramente diferenciadas, tocó un amplio ramo de palos del flamenco, comenzando por las cantiñas de Cádiz y pasando por las soleás o las tarantas "de mi tierra", Jaén, como dijo Linares.

La "Voz del pueblo" rescata el flamenco más tradicional, cantado con la elegancia y la serenidad que distingue a Linares, soberbiamente acompañada a la guitarra por José Manuel León y Eduardo Pacheco, y en los coros y palmas por Ana María González y Adolfo Lobato.

Pero la Linares más personal surgió tras el intermedio con su "Voz del poeta", un recorrido por los poemas de nombres como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez o Jorge Luis Borges que han dado a la jienense su reputación mundial.

Por su garganta salieron los versos de "Baladilla de los tres ríos", del libro "Diván del Tamarit" de Federico García Lorca, o "De ríos que se van", de Juan Ramón Jiménez, entre otros.

En noviembre de 2008, la cantaora publicó el disco 'Raíces y Alas' junto al guitarrista Juan Carlos Romero, sobre poemas de Juan Ramón Jiménez, que recientemente recibió el galardón al Mejor Álbum de Flamenco en los XIII Premios de la Música.

En ese estado de gracia, coronada como una de las grandes referencias del flamenco actual, Linares desembarcó en Rabat y acabó montando una fiesta flamenca al final de su actuación.

El revoltoso público rabatí abandonó sus asientos y, de pie, se acercó al escenario para ver a Linares y sus palmeros, esta vez sin micrófono, arrancarse por bulerías y romper a bailar.

Y la audiencia, entregada, no puso ningún reparo para unirse al jaleo.