El poeta mexicano Fabio Morábito debuta con novela erótica empezó como cuento

  • Barcelona, 23 mar (EFE).- El poeta mexicano de origen italiano Fabio Morábito acaba de debutar en el ámbito de la novelística con "Emilio, los chistes y la muerte", una obra que empezó como un cuento para niños y que se ha acabado convirtiendo en una narración erótica con un cementerio como "personaje principal".

El poeta mexicano Fabio Morábito debuta con novela erótica empezó como cuento

El poeta mexicano Fabio Morábito debuta con novela erótica empezó como cuento

Barcelona, 23 mar (EFE).- El poeta mexicano de origen italiano Fabio Morábito acaba de debutar en el ámbito de la novelística con "Emilio, los chistes y la muerte", una obra que empezó como un cuento para niños y que se ha acabado convirtiendo en una narración erótica con un cementerio como "personaje principal".

Acompañado por el editor de Anagrama, Jorge Herralde, Morábito ha explicado hoy en rueda de prensa que le "ha costado mucho" acabar de construir esta historia en la que cuenta la relación que establece un niño de doce años, que tiene un exceso de memoria y un detector de chistes, con una mujer en los cuarenta, que ha perdido un hijo, y que quiere olvidarlo todo.

El también traductor ha señalado que empezó a hilar el argumento del relato pensando en un cuento para niños, "pero ha terminado por ser mi primera novela y, además, erótica".

El cementerio en el que tiene lugar la relación entre Emilio -el niño- y Eurídice -la mujer- existe en el sur de la ciudad de México, donde él residió, y, con el paso de los años, se ha quedado "como un espacio salvaje, con mucha vegetación que tiene que ver con el suelo de lava de la zona".

Preguntado sobre el hecho de que en esta novela corta el niño protagonista sólo tenga doce años, Morábito ha indicado que esa edad le permite mostrar la "ambigüedad que todavía existe entre infancia y deseo, lo que no hubiera podido ocurrir con un joven de diecisiete o dieciocho, que tendría una malicia que hubiera cambiado la catadura del personaje".

Respecto a Eurídice -que practica con el niño un erotismo turbio- sostiene el escritor que fue clave "encontrarle el oficio de masajista, lo que me ayudaba a que ocurrieran cosas muy físicas".

A su juicio, precisamente, "Emilio, los chistes y la muerte", es "una novela en la que cuenta más el lenguaje físico y gestual que lo que dicen los personajes".

Contento de estar en Barcelona de nuevo, ha rememorado hoy el cuentista que la primera vez que estuvo en la ciudad fue en el año 1973 y "estuve varado aquí durante tres meses en contra de mi voluntad", con lo que le quedó una visión no muy satisfactoria del lugar.

Ahondando en esta anécdota, ha dicho que él iba en un buque de carga como "limpiapisos" y éste tuvo que quedarse en dique seco en Barcelona, esperando el rescate de otro barco, que no llegaba.

Durante tres meses permaneció en la ciudad, sin dinero, en una modesta pensión de la calle Escudillers, donde "conocí a una viejita muy enferma, pero con un rostro que denotaba a una mujer bellísima en su juventud, que me contó y, yo creí, que había sido amiga de la escritora Agatha Christie, durante sus veraneos en Capri".

La trayectoria vital de Morábito -nacido Morabito- también podría servir para una novela puesto que nació en la egipcia Alejandría, de padres italianos, en 1955, y luego fue criado en Milán, hasta que a los 15 años toda la familia partió hacia México, donde aprendió el castellano, la única lengua que emplea para la escritura.