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El Teatro Central estrena en exclusiva en España el visceral y contemporáneo 'Giulio Cesare' de Álex Rigola


SEVILLA|
El Teatro Central estrena en exclusiva en España el visceral y contemporáneo 'Giulio Cesare' de Álex Rigola

El Teatro Central estrena en exclusiva en España el visceral y contemporáneo 'Giulio Cesare' de Álex Rigola SEVILLA | EUROPA PRESS

Una mujer encarna a Julio Cesar en el drama del director de la Bienal de Venecia que se presenta en este espacio escénico de La Cartuja

El Teatro Central de Sevilla acoge los días 10 y 11 de marzo uno de los platos principales de la temporada: el estreno exclusivo en España de la versión de Álex Rigola --director de la Bienal de Tetaro de Venecia-- del 'Giulio Cesare' de Shakespeare.

Esta es la primera puesta en escena de Rigola en Italia, en la que una actriz, María Grazia Mandruzzato, encarna a Julio César, mientras que Michael Riondino --destacado actor de cine, teatro y televisión, el 'Joven Montalbano' de la serie televisiva-- interpreta el papel del noble Marco Antonio. Este 'Giulio Cesare' es un potente espectáculo de la compañía Teatro Stabile del Veneto, que inauguró el verano de 2016 el ciclo clásico Estate Teatrale Veronese.

Según una nota de prensa, la puesta en escena del 'Giulio Cesare' es moderna porque los mecanismos del poder, ya sea político o económico, no cambian nunca, indica el director español. Eliminando togas y oropeles, Álex Rigola rodea la palabra shakesperiana con micrófonos, vídeos, trajes de dibujos animados; con su típico gusto por el movimiento danzado y un ambiente sonoro muy potente que amplifica la fuerza de las palabras.

"En la historia actual existen muchas mujeres en el poder: Merkel, Clinton, antes Thacher; así pues, ¿por qué no una mujer en la figura del máximo poder político?", señala Rigola respecto a la elección femenina para Julio César.

GIULIO CESARE

Bruto, hijo adoptivo de César, se deja envolver por algunos senadores

romanos, entre ellos Casio, en una conspiración en la que César es apuñalado. Los funerales los organiza el cónsul Marco Antonio, del partido de César quien, con una hábil oración, inflama al pueblo contra los conjurados, forzados así a abandonar la ciudad.

Llega a Roma Cayo Octavio, sobrino nieto de César y su hijo adoptado. Se está preparando un enfrentamiento con él y Antonio en un lado y los otros conspiradores en el otro. Mientras tanto, en Grecia Bruto y Casio reúnen sus tropas. La batalla final sucede en Filipos: el ejército conducido por Bruto aventaja a los hombres de Octavio, pero Marco Antonio prevalece sobre Casio, que se suicida. Poco después, también Bruto muere, lanzándose contra su espada. Antonio le rendirá el honor de las armas en reconocimiento a la honestidad y disculpándolo por haber asesinado, no por odio, sino por amor a la patria.

PREGUNTAS DE RIGOLA

Algunas de las preguntas que uno se puede hacer antes de empezar --o terminar-- esta versión de Giulio Cesare son las siguientes: "¿Le podemos pedir a una persona que juzgue equitativamente a su hijo? ¿Va primero la razón o los sentimientos? ¿Hasta qué punto los medios justifican los fines? ¿Es la violencia lícita? ¿Existe la democracia? ¿Vivimos en una verdadera democracia?". "Si los entramados de una falsa democracia vienen bloqueados por lobbies económicos. ¿cómo nos podemos defender? ¿Qué es más violento, el hombre que lanza una piedra por desesperación contra la banca o la policía que en nombre del estado

desaloja de su casa a un jubilado que no puede pagar el alquiler y lo deja viviendo en medio de la calle?".

"Y el ciudadano, ¿cómo reacciona? ¿Es posible que la gran mayoría de

ciudadanos no caigan en el populismo? Si de la poca gente que lee, la mayoría prefiere un libro de mala ficción con emociones azucaradas a un tratado de filosofía, ¿cómo podemos pedir que en política la sociedad no reaccione de la misma forma? ¿Tiene esto solución?". Pero también se pregunta el dramaturgo español "¿cómo podría nacer una nueva democracia si esta fuera hija de la sangre?, ¿qué sucedería después?, ¿y los efectos colaterales? Bienvenidos una vez más a la contradicción humana. Mientras reflexionamos sobre esto, dejemos morir unos cuantos niños más en las playas de Lesbos".