Erlend Øye, más allá de Eurovisión en el país vikingo


Erlend Oye durante un concierto con la banda Kings of Convenience. Foto: tacvbo (Flickr).

Erlend Oye durante un concierto con la banda Kings of Convenience. Foto: tacvbo (Flickr).

Más allá del fenómeno“eurovisivo” que ha arrastrado a miles de noruegos este fin de semana, el país escandinavo es una cantera musical repleta de artistas atrevidos con un horizonte que no acaba con el tradicional combo formado por guitarra, bajo y voz. Este movimiento, cuyo foco es la ciudad de Bergen, vive en una nube, flirtea con sonidos electrónicos y se contagia fácilmente de la identidad musical de otras capitales de la vanguardia europea. Röyksopp, Hanne Hukkelberg, The New Wine o Silje Nes son algunos de sus nombres.

Pero, sin duda, el mejor embajador de este nuevo orden musical vikingo es Erlend Øye, miembro de las bandas Kings of Convenience y The Whitest Boy Alive. Nacido en la ciudad de la lluvia, muy pronto huyó del frío polar y los cielos encapotados como buen noruego errante; sólo que, a diferencia de muchos de sus compatriotas que ven en el mediterráneo español su segundo lugar de residencia, éste optó por el centro de Europa. Su primera parada: Londres, donde tocó en la desconocida banda Peachfuzz.

A la vuelta a su ciudad natal conoció a Eirik Glambek Bøe, la otra mitad de lo que a partir de 1998 recibiría el nombre de Kings of Convenience, una suerte de Simon and Garfunkel del siglo veintiuno que elaboran canciones “para que el mundo se pare y escuche”, según dice uno de los miembros del grupo en una biografía colgada en su página web.

Este dúo presentó su primer trabajo, Quiet is the new loud, en 2001, y muy pronto se hicieron hueco en los circuitos alternativos. Acordes acústicos preciosistas, susurros y letras amables con ecos “drakenianos” y un poso rítmico que bebe de influencias cariocas integran su particular estilo.

En 2004, la banda publicó un segundo disco, Riot on an empty street: éxito de crítica, colaboraciones de lujo y un premio al mejor videoclip europeo del año por la MTV. Entre ambos trabajos, y mientras Bøe terminaba sus estudios en Psicología, Øye sació sus ansias electrónicas que ya lo llevaron a explorar los platos con la versión remezclada de este último disco junto a deejays como el anteriormente mencionando Röyksopp.

Esta nueva faceta se saldó en 2003 con la publicación en solitario de Unrest, un disco en el que cada tema tiene la particularidad de haber sido grabado en una ciudad distinta y con productores independientes. De esta manera, echó raíces en Berlín y fraguó su siguiente proyecto: The Whitest Boy Alive, una banda que profundiza en su yo electrónico sin abandonar su lado más introspectivo.

La última parada de este trotamundos ha sido México, donde ha grabado el último disco de los Whitest Boy Alive: Rules. Ritmos fusilados por guitarras, bajos y baterías con complejo de sintetizador. Temas techno y house de los ochenta y los noventa pasados por un filtro analógico. Humanos imitando máquinas que tratan de conjugar ambos mundos con un resultado sorprendente.

El tercer trabajo de los Kings of Convenience está a la vuelta de la esquina. En su MySpace anuncian desde hace unas semanas que “están trabajando duro en su nuevo álbum”.