Congoja tras la herida al caballo "Patanegra" del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza

  • Madrid, 23 may (EFE).- El caballo "Patanegra", del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, herido en un espectacular percance, fue la noticia triste de un festejo en el que Álvaro Montes cortó una oreja de peso, hoy en Las Ventas.

Congoja tras la herida al caballo "Patanegra" del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza

Congoja tras la herida al caballo "Patanegra" del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza

Madrid, 23 may (EFE).- El caballo "Patanegra", del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, herido en un espectacular percance, fue la noticia triste de un festejo en el que Álvaro Montes cortó una oreja de peso, hoy en Las Ventas.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Fermín Bohórquez, aceptablemente presentados y de juego variado. Los mejores, segundo y tercero.

Fermín Bohórquez: medio rejón que escupe (silencio); y pinchazo y rejón trasero y caído (silencio).

Pablo Hermoso de Mendoza: rejón sin quebrar, dos pinchazos y rejón (ovación); y tres pinchazos y rejón (silencio).

Álvaro Montes: medio rejón (una oreja con petición de la segunda); y rejón bajo, dos pinchazos y rejón (ovación).

La plaza se llenó "hasta la bandera" en tarde que amenazaba lluvia, que descargó en la segunda parte del festejo.

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A LA ESPERA DE UN MILAGRO

Las cornadas en el ruedo las asumen los toreros de antemano. Accidentes que están dentro de lo previsible, aunque poco habituales en los festejos de rejones. Sin embargo con frecuencia las sufren también los caballos de rejoneo.

Es un riesgo reglamentariamente amortiguado, ya que los pitones de los toros en este tipo de corridas están obligatoriamente "afeitados". Y aún así ocurren percances desagradables. Como el de hoy, con "Patanegra" de Pablo Hermoso de Mendoza.

Fue en el quinto toro. De salida. Un fuerte encontronazo entre toro y caballo, alzado éste sobre el pitón izquierdo del bravo. Perdió pie la montura, quedando a merced del toro, que hizo de nuevo por él, embistiéndole con saña hasta cornearle otra vez, ahora con el pitón derecho, destrozándole por las partes blandas.

Lo que vino a continuación fue espeluznante. Pavorosa estampa la del caballo con las tripas fuera.

Y un inconveniente añadido al incorporarse, pues se pisó a si mismo el mondongo. Lo retiraron del ruedo a toda prisa, pero el horror ya lo había inundado todo.

Las primeras noticias, de lo más preocupante. Aunque todavía había un hilo de esperanza. Al menos las constantes vitales eran buenas. Los veterinarios le sujetaron el paquete intestinal con una venda elástica para trasladarle a una clínica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense.

El más inquietante "off the record" hablaba de una severa lesión en el peritoneo. De confirmarse iba a ser muy difícil sacarle adelante. De cualquier manera, lo más probable es que "Patanegra" no pudiera volver más a los ruedos.

Pablo Hermoso lloraba desconsoladamente su mala suerte. Y la plaza, con tanta congoja.

Tarde aciaga en todos los sentidos para el jinete navarro, por tan triste contratiempo, y porque después de haber cuajado a su primer toro, no acertó con el rejón final. Galopes y quiebros muy ajustados, planteando las suertes con torería y verdad, haciendo las reuniones con suma limpieza y clavando arriba. En lo único que le faltó contundencia fue al matar, perdiendo ahí las orejas.

Y aunque aparentemente se sobrepuso al percance de "Patanegra", ya no fue todo igual en ese toro quinto. Tuvo momentos brillantes montando a "Chenel" en quiebros ceñidos, con "Ícaro" a dos pistas y con "Pirata" en un par a dos manos de cortas. Y a todo esto, el toro, reservón y parado, "cortaba" mucho. Volvió a fallar Hermoso en la suerte suprema. Y corriendo a interesarse por el caballo herido.

A todo esto, la cornada al caballo vino a "tapar" en parte una notable actuación de Álvaro Montes en su primer astado. Faena de mucho ritmo y unidad, de exquisita limpieza. Quizás la faena más redonda de Montes en esta plaza.

Acertó a combinar lo clásico y puro con "lo otro". Muy bonita estampa campera al recibir y parar al toro a punta de garrocha. Un quiebro montando al caballo "Maestro", en un palmo de terreno, inverosímil. Todo muy certero, atacando de frente, reuniéndose al estribo y dejando los hierros, todos sin excepción, arriba. Merecía las dos orejas, aunque sólo le dieron una.

En busca de redondear su tarde, en el sexto, ya con la lluvia, no tuvo tanto eco. Montes volvió a hacer las cosas bien, sin embargo, sin suerte al matar.

Y Bohórquez, no tuvo su tarde. Demasiadas y notables desigualdades en su dos toros. Marcó bien las suertes, sin embargo, la mayoría de ellas no llegó a consumarlas. Firmó cosas sueltas de mucha importancia, como los pares a dos manos, pero en conjunto no redondeó.

La tarde no terminó con la plaza ya vacía. Faltaban noticias del caballo "Patanegra". Todos a la espera de un milagro.