Gana Ventura en orejas, pero Hermoso está más torero, y muy puro Bohórquez

  • Sevilla, 19 abr (EFE).- Dos orejas cortó el rejoneador Diego Ventura, trofeos generosos atendiendo a los méritos de su actuación, en un festejo en el que brilló el clasicismo de Fermín Bohórquez y Hermoso de Mendoza hizo un rejoneo de mucha fibra y sinceridad, hoy, en Sevilla.

Gana Ventura en orejas, pero Hermoso está más torero, y muy puro Bohórquez

Gana Ventura en orejas, pero Hermoso está más torero, y muy puro Bohórquez

Sevilla, 19 abr (EFE).- Dos orejas cortó el rejoneador Diego Ventura, trofeos generosos atendiendo a los méritos de su actuación, en un festejo en el que brilló el clasicismo de Fermín Bohórquez y Hermoso de Mendoza hizo un rejoneo de mucha fibra y sinceridad, hoy, en Sevilla.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Fermín Bohórquez, convenientemente "afeitados" como autoriza el reglamento, pero sin abusos, parejos de hechuras y de juego variado. El mejor, el bravo cuarto; "se dejaron" mucho segundo, tercero y sexto; el primero fue manso sin paliativos, y el quinto sacó dificultades.

Fermín Bohórquez: medio rejón sin quebrar y dos descabellos (silencio); y rejón trasero (vuelta tras petición de oreja).

Pablo Hermoso de Mendoza: medio rejón bajo y atravesado, nuevo rejón y dos descabellos (gran ovación); y pinchazo, metisaca y rejón (palmas).

Diego Ventura: rejón (una oreja); y rejón y dos descabellos (una oreja con petición de la segunda).

El caballo Silveti, de Hermoso de Mendoza, resultó herido en la nalga derecha por el quinto toro.

La plaza se llenó, pero sin acabarse "el papel" en la taquilla, en tarde de nubes y claros, y de agradable temperatura.

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LO PURO, A LA BAJA, VALE MÁS "LO OTRO"

Empieza a ser preocupante lo que está pasando con el rejoneo, o dicho más claro, con el público que asiste a los festejos de esta especialidad. Porque, visto lo de hoy, ya ni en Sevilla se sabe apreciar la pureza y el clasicismo, lo bueno en definitiva de este arte también de torear; y en contraposición, se valora y pondera exageradamente "lo otro".

No se trata de censurar estilos, puesto que como hay gustos existen también los colores. Pero no es de recibo que las mayores ovaciones vayan dedicadas generalmente a "los efectos especiales", generalmente actitudes ridículas, grotescas y chabacanas, que nada tienen que ver con las verdaderas suertes de esta modalidad torera.

Y así, los mordiscos al toro de un caballo llamado "Morante" (no cabe mayor irreverencia bautizarle con ese nombre dada la suerte que practica) resulta que fue una de las intervenciones más celebradas en la tarde. Se aplaudió mucho el atrevimiento del caballo, pero, ojo, entre risotadas. Una pena, en el marco de La Maestranza.

Claro que en esta plaza pasan cosas tan vergonzantes como ésta, y como tener al público apretujado, incómodo e inseguro, en las gradas que todavía no han sido reacondicionadas -este año se ha estrenado, por fin, una primera fase en la sombra desde donde ya se pueden ver los toros sin los inconvenientes apuntados-, y que las medidas que toma la empresa para resarcirse de las localidades que necesariamente se pierden con la reforma sea castigar a la prensa que no es de su agrado por haber reivindicado estas obras.

No sólo han reducido acreditaciones a varios medios, si no que han vetado del todo a uno concreto, "Sevilla Taurina", cuya crítica viene siendo tan rigurosa como equilibrada, mal que le duela a la empresa, que en el colmo de la desfachatez ha multiplicado casi por dos el precio de las nuevas localidades (de 48 euros la entrada más barata en sombra, que ya es cara, ha pasado a costar ¡70!), sin que nadie rechiste hasta ahora, ni la Junta de Andalucía, ni la Maestranza ni por supuesto la otra prensa "amiga".

Son muchas cosas las que quedan por arreglar en la plaza de Sevilla (nadie dice nada todavía de los accesos al "sol", una verdadera selva, donde cualquier día puede pasar una catástrofe). Pero no faltarán ánimos periodísticos para seguir denunciándolo. Tranquilo, Canorea.

Y volviendo al festejo de rejones de hoy, insistir en que Ventura ha cortado dos orejas -una y una- por el camino de la espectacularidad, de muchas idas y venidas, piruetas y más de un tropezón. En su alocadas carreras frente al último no tuvo más remedio que pasar en falso más de una vez, cuestión de no llevar buen "freno", entiéndase un galope templado, y abriéndose mucho en los quiebros.

Hermoso fue la perfección. Valiente él y sus caballos, llegó mucho a la gente sin necesidad de hacer tanto "ruido". Desafiante en los preparativos, arrimándose una barbaridad y moviéndose con regusto y sentimiento. Su primera faena fue cumbre, pero le faltó más contundencia con el rejón de muerte. Con el quinto consiguió que no se notaran las dificultades del astado.

Bohórquez, elegante y puro, la mejor versión del clasicismo. Sin una ventaja, planteó sus faenas de poder a poder, con suma limpieza y ajuste en la realización de las suertes. Estuvo muy brillante en banderillas frente al manso y apagado primero. Y de manual en el cuarto, yendo siempre de frente y buscando la reuniones en los medios, clavando al estribo, y saliendo lo que se dice "toreando" con las cabalgaduras. Eso es el rejoneo.

¿Que porqué no le dieron a Bohórquez la oreja de este cuarto toro aparte de la mala colocación del rejón final? Pregunta clave para entender lo que está pasando con el público de rejones.