Pablo Hermoso visita a su caballo "Patanegra", que "se recupera felizmente"

  • Madrid, 26 may (EFE).- El caballo "Patanegra" de Pablo Hermoso de Mendoza, herido de suma gravedad en la plaza de toros de Las Ventas el pasado sábado, "se recupera felizmente" y es muy posible que en menos de una semana pueda ser dado de alta, según el propio rejoneador.

Madrid, 26 may (EFE).- El caballo "Patanegra" de Pablo Hermoso de Mendoza, herido de suma gravedad en la plaza de toros de Las Ventas el pasado sábado, "se recupera felizmente" y es muy posible que en menos de una semana pueda ser dado de alta, según el propio rejoneador.

El jinete le visitó hoy en la clínica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, donde fue llevado tras el percance.

"Es increíble, después del tremendo cornalón que sufrió. Y aunque todavía no podemos descartar alguna infección interna, que podría dar la cara en los tres o cuatro próximos días, todo va por muy buen camino, según me han confirmado los veterinarios que le atienden", dijo Hermoso.

Un dato esperanzador es la ausencia de fiebre desde hace ya cuarenta y ocho horas, "y que la herida no ha supurado desde la operación", explicó el jinete.

El buen estado de "Patanegra" se manifiesta también en su comportamiento. "El primer día lo pasó adormecido, incluso mucho después de pasar el efecto de la anestesia. Y ahora -insiste Hermoso- corretea de un lado para otro, como si tal".

El jinete navarro, que viajó esta mañana desde su domicilio en Estella (Navarra) a Madrid con el único destino de visitar a su montura, se mostró agradecido al interés que ha despertado este percance tanto en la opinión pública como en los medios de comunicación especializados y generalistas.

"Me han llamado de todo el mundo. Estoy sorprendido, y halagado por tanto cariño. Ni siquiera cuando me partí la pierna toreando en Osuna (Sevilla), hace dos años, tuve tantas muestras de afecto. Es maravilloso que la gente quiera tanto a mi caballo", reconoció.

El percance de "Patanegra" tuvo lugar al sufrir un fuerte encontronazo, de salida, frente al quinto de la tarde. Alzada la montura sobre el pitón izquierdo del toro, perdió pie para quedar a merced del mismo, que hizo de nuevo por él, embistiéndole con saña hasta cornearle otra vez con el pitón derecho, destrozándole por las partes blandas. Fue una estampa espeluznante, el caballo con las tripas fuera. Y todavía al incorporarse, se pisó a sí mismo las tripas que le salían.

Una vez retirado del ruedo a toda prisa, los veterinarios comprobaron que mantenía las constantes vitales, sujetándole el paquete intestinal con una venda elástica, y trasladándole a la clínica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense.

"Por fortuna no había lesión en el peritoneo. Y a partir de ahí, la ciencia y Dios están obrando el milagro", enfatizó Pablo Hermoso.