Pedro Marín, crecido de arrestos y torería, a hombros donde pudo haber muerto

  • Valencia, 7 mar (EFE).- El novillero albaceteño Sergio Marín, que hace cinco meses estuvo a punto de morir en el ruedo de la plaza de Valencia, ha vuelto al mismo escenario, como si tal, crecido de arrestos y sobrada torería, esta vez para cortar dos orejas y salir a hombros por la Puerta Grande.

Valencia, 7 mar (EFE).- El novillero albaceteño Sergio Marín, que hace cinco meses estuvo a punto de morir en el ruedo de la plaza de Valencia, ha vuelto al mismo escenario, como si tal, crecido de arrestos y sobrada torería, esta vez para cortar dos orejas y salir a hombros por la Puerta Grande.

FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Los Chospes, bien presentados, faltos de fuerzas y noblotes en su conjunto.

Sergio Cerezos: metisaca y estocada baja (silencio tras un aviso); y dos pinchazos, estocada caída y descabello (silencio tras un aviso).

Sergio Serrano: estocada pasada y desprendida (palmas tras un aviso); y buena estocada (ovación).

Pedro Marín: estocada baja (una oreja); y estocada baja (una oreja).

La plaza tuvo algo más de media entrada en tarde soleada y con rachas de viento.

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A PRESUMIR DE TORERO

Grande es "la Fiesta" por las sorpresas que depara. Y así sus protagonistas, los toreros, tan pronto caminan en triunfo que pueden ir por el sendero del revés, en el fracaso o, lo que es peor, la tragedia.

Se alterna el sino, eso es lo bueno. Y cuando el cambio es para bien, bendita "Fiesta". El toro, se ha dicho siempre, pone a cada uno en su sitio, para bien o para mal.

Hoy le ha tocado sonreír a Pedro Marín, después de que el 9 de octubre estuvo a las puertas de la muerte por una gravísima cornada. Muy emotivo el recibimiento del público dedicándole una cerrada ovación. Y las mismas palmas en el brindis al equipo médico que capitanea el doctor Cristóbal Zaragoza, "delegado" de Dios ese día en el quirófano.

Eran inevitables las dos ovaciones de simpatía por el recuerdo, pero el triunfo que vino después no fue cosa de sentimentalismos. Marín se ganó las orejas, una y una, por valor, mucho valor -menudas agallas hay que tener para superar "la cornada" sicológica- y, todavía más, por el poderío y el mando que tiene su estilo, además de los muchos atisbos de torería que desprende.

Molestó el viento en su primero, al que enjaretó en el mismo platillo una serie de enjundiosos naturales, largos y profundos, el pasaje más intenso de la tarde. Toreo de mucha categoría.

Y ya en el sexto, que llegó a la muleta echando la cara arriba y con malas intenciones por el lado izquierdo, se la jugó Marín aplicándose por el derecho con mucha verdad y suficiencia, muy por encima de las malas condiciones de su oponente.

Lo dicho, un triunfo a ley. Hicieron bien en viajar hasta Valencia los paisanos de Elche de la Sierra (Albacete) para arroparle. A presumir de torero, que bien se lo merecen.

Con los otros dos alternantes, sólo cosas aisladas. Cerezos anduvo decidido aunque algo acelerado en el que abrió plaza. Y con tantas ganas en el cuarto, esta vez sin terminar de acoplarse. Serrano lució también un buen toreo al natural en su primero, pero la faena resultó demasiado larga. El quinto "esperó" en banderillas, obligando a pasar en falso al peonaje, y en consecuencia estropeándose todavía más. Serrano aguantó aquí tarascadas hasta terminar domeñándole por el derecho.

Bien empiezan las Fallas, enderezando aquel contratiempo que tanta aflicción produjo. El caído, ahora en volandas.