Vilches se deja con la espada un triunfo importante en una corrida complicada

  • Sevilla, 20 abr (EFE).- El diestro Luis Vilches perdió un triunfo importante por culpa de la espada tras realizar una emotiva y firme faena al quinto toro del festejo que se celebró hoy en Sevilla, una exigente y complicada corrida del Conde de la Maza con la que tampoco se arrugaron los debutantes "Rafaelillo" y "Joselillo".

Vilches se deja con la espada un triunfo importante en una corrida complicada

Vilches se deja con la espada un triunfo importante en una corrida complicada

Vilches se deja con la espada un triunfo importante en una corrida complicada

Vilches se deja con la espada un triunfo importante en una corrida complicada

Sevilla, 20 abr (EFE).- El diestro Luis Vilches perdió un triunfo importante por culpa de la espada tras realizar una emotiva y firme faena al quinto toro del festejo que se celebró hoy en Sevilla, una exigente y complicada corrida del Conde de la Maza con la que tampoco se arrugaron los debutantes "Rafaelillo" y "Joselillo".

FICHA DEL FESTEJO.- Toros del Conde de la Maza, bien presentados, de desarrolladas y astifinas defensas, y broncos y difíciles. Primero y cuarto, con peligro. El quinto fue toro posible por desplazarse mucho y con "transmisión". Y el sexto, el único con nobleza, sin embargo, demasiado soso.

Rafael Rubio "Rafaelillo": estocada (ovación); y metisaca, pinchazo y estocada (gran ovación).

Luis Vilches: media atravesada y descabello doblando el toro, que levanta el puntillero, y nuevo descabello antes de doblar definitivamente (silencio tras un aviso); y estocada que asoma y estocada caída (ovación).

José Miguel Pérez "Joselillo": estocada desprendida quedándose en la cara (ovación); y pinchazo y estocada (palmas tras un aviso).

La plaza tuvo media entrada, con lleno en la sombra, en tarde espléndida.

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MALDITA ESPADA

Difícil papeleta para los toreros. No bastaba el valor, ni siquiera el oficio, para estar delante de los del Conde de la Maza. Había que contar también con el factor suerte. Y menos mal: "Rafaelillo", Vilches y "Joselillo" salieron indemnes. Ese fue su gran triunfo. Pero por entrega y capacidad los tres merecieron mayores reconocimientos.

Concretamente Vilches estuvo a punto de cortar una oreja, y quién sabe si las dos, al quinto, de no haberle traicionado la espada en el último momento.

Fue toro de cara o cruz, que peleó como casi toda la corrida con mal estilo en el caballo, llegando demasiado entero a la muleta. Y ahí fue donde Vilches no dudó lo más mínimo. Ganó el torero la apuesta desde la misma apertura de faena, con pases tan efectivos como bonitos.

No perdonaba el toro errores, rematando los viajes con la cara arriba, y por eso la emoción en cada pase. Tandas por la derecha de pases muy seguidos y con una limpieza que no cabía. Tragó también el hombre al natural, cuando el toro empezó a mirar las tablas, señal de que se iba acabando. Todavía una serie más sobre la diestra y un par de "cositas" antes de montar la espada.

Estaba al caer un gran triunfo que hubiera sacado a Vilches del pozo del sufrimiento que marca su carrera, cuyo exponente más significativo es la terrible cornada que sufrió el pasado verano en la madrileña plaza de Cenicientos, "capital" de lo que los taurinos llaman "el Valle del Terror" por las grandes y duras corridas que suelen lidiarse allí. Precisamente hoy reaparecía Vilches vestido de luces después de aquella tragedia.

Faltaba sólo la rúbrica de la espada, pero salió el acero desviado, asomando por la paletilla. Una estocada que los revisteros antiguos bautizaron con la ingeniosa frase de "que hace guardia", por la similitud a la figura del militar de entonces que portaba el sable a un costado.

Vilches salió a saludar una fuerte ovación, que seguramente le supo a derrota, reflejada en las lágrimas que no pudo contener.

Con su incómodo toro anterior Vilches apenas pudo estar en las probaturas.

"Rafaelillo", nombre también importante en la tarde, por lo valiente y dispuesto que estuvo con el peor lote en conjunto de la difícil corrida de los Herederos del Conde de la Maza.

Menos mal que el que abrió plaza no tuvo fuerzas suficientes para acompañar sus malas intenciones. Toro reservón y "midiendo" mucho al torero, que estuvo muy firme, matándolo además de una estupenda estocada.

El cuarto fue lo que se dice un "pregonao", pendiente siempre de sorprender al hombre, con la cara por las nubes, repartiendo gañafones a diestro y siniestro. Se escapó de milagro "Rafaelillo" después de jugársela con apabullante sinceridad y arrojo.

"Joselillo", muy valiente y capaz también en el tercero, que no dejó desahogos y al que exprimió hasta lo indecible. El sexto fue toro más noblón, pero sin decir nada, y menos aún en una corrida de tantas emociones. "Joselillo" se empleó a fondo, pero sin respuesta del astado, ni del tendido.