Un trotamundos en silla de ruedas

Un trotamundos en silla de ruedas

Un trotamundos en silla de ruedas

MADRID, 06 (EUROPA PRESS)

Albert Casals, lleva viajando solo por el mundo desde los catorce años. Le acompaña su inseparable silla de ruedas. Ha estado en más de 25 países y apenas lleva dinero en el bolsillo. Sus trucos, que ahora relata en 'El mundo sobre ruedas', son su actitud y "hacer lo que a uno realmente le guste en la vida".

Su particular filosofía de vida la relata en 'El mundo sobre ruedas', uno de libros más vendidos en el día de Sant Jordi. En sus páginas cuenta cómo consigue viajar casi sin dinero, "colándose" en autobuses, trenes y barcos; sus momentos más trágicos, como cuando estuvo a punto de ahogarse en Colombia o se encontró con un huracán en Tailandia; sus 'aventuras' con insectos y humanos; y su inagotable idea de disfrutar de cada momento y de cada lugar.

"La silla de ruedas me facilita que las cosas buenas ocurran más deprisa", declaró a Europa Press este joven de melena teñida de azul, que atrapa a periodistas, lectores y gente de cualquier condición por su inagotable búsqueda del "felicismo". "Lo peor que te puede ocurrir en la vida es no ser feliz", declara rotundo Casals, de 18 años y que ya ha estado en más 25 países. Entre ellos, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Grecia, Gran Bretaña, Rumanía, Tailandia, Malasia o Singapur.

Casals, quién por culpa de una leucemia pasa su vida en una silla de ruedas desde los cinco años, considera que viajar en silla de ruedas es un "ventaja" porque la gente no teme "que vayas a salir corriendo, le robes o le hagas daño". En su bolsillo, pocos euros, lo justo para comer, y en su mochila: un saco de dormir, ropa, libros para cambiarlos con la gente, instrumentos de música, alguna medicina, un kit de reparación de la silla y jabón.

No lleva móvil porque lo pierde o se le olvida cargarlo y asegura que lo más le motiva para viajar por el mundo es "conocer gente" y la "libertad", que supone pensar que "en cualquier momento puedo ocurrir cualquier cosa". Una filosofía de vida no apta para los amantes de la rutina y para quienes no estén dispuestos a vivir e incluso, dormir alguna noche, a la intemperie.

"Sólo me fastidian las situaciones en las que puedes morirte, porque no es divertido", confiesa. En opinión de este joven, para viajar sólo es necesario comer, dormir, moverte y ducharte: "Lo de ducharte está bien, sino no te acogen en las casas por el olor... para ir de un lugar a otro puedes ir en autostop e incluso te dan dinero. Y para dormir, puedes hacerlo en los aeropuertos, en carros de burros o incluso subido en un tractor, encima de la mercancía".

Casals ya prepara su próximo viaje a África, que iniciará a finales de mayo, para 'desahogarse' de cara a su próxima entrada en la universidad. "Este viaje me servirá para aguantar un añito sin viajar", reconoce. No tiene miedo a la enfermedad o a la soledad y piensa que lo importante de su forma de viajar es la actitud que él tiene.

"Si eres amable con la gente, ellos lo son también contigo, incluso en las zonas más chungas. Si en una zona que se supone que es peligrosa vas con la cartera agarrada, estás diciendo que te roben. En cambio, si vas haciendo trucos de magia, tocando música, la gente te trata bien", alegó.

Sus padres apoyan su forma de vida, e incluso su padre le acompaño en su primera escapada para enseñarle "algunas nociones básicas de supervivencia". "Un padre quiere que su hijo sea feliz, y si tu hijo es feliz viajando, le tienes que dejar. Más que un hijo, soy una persona libre. Se preocupan, pero también están felices de que haga lo que me gusta", concluyó.