Zaragoza.- Marracos inicia mañana la Ruta de los Oficios y Tradiciones recuperando la labor de los caleros

MARRACOS (ZARAGOZA), 24 (EUROPA PRESS)

La localidad zaragozana de Marracos iniciará mañana, sábado 25 de abril, la Ruta de los Oficios y Tradiciones de las Cinco Villas, con diversas actividades que mostrarán el oficio de los caleros. Esta ruta pretende recuperar y presentar oficios y costumbres perdidos de la Comarca de las Cinco Villas, como la labor en los hornos de cal.

Para conocer este trabajo tradicional se han organizado diversas actividades en Marracos, que comenzarán a las 10.00 horas con una visita a las caleras, que saldrá de la Plaza 25 de Mayo del municipio.

A las 12.00 horas se explicará y se realizará una demostración del proceso de extracción de la cal en los hornos y, por la tarde, a partir de las 16.00 horas, habrá un taller destinado al público infantil. Por último, a las 17.30 horas, se podrá visitar la central eléctrica, para conocer de cerca su actividad.

Con esta jornada en Marracos, la Ruta de Oficios y Tradiciones, promovida por Adefo y la Comarca de las Cinco Villas, se inicia por tercer año en nueve municipios de la Comarca. El objetivo de esta ruta es la puesta en valor del patrimonio etnológico de las Cinco Villas, recuperando oficios perdidos, en muchos casos artesanales, que fueron importantes en la vida económica de los municipios.

La Ruta continuará su camino en mayo, el día 2, en Piedratajada, donde podrá conocerse el oficio de los canteros. En junio se verán las Reliquias de Puendeluna; en julio la siega de Bardenas; ese mismo mes se podrá disfrutar de los Gigantes de Ejea de los Caballeros; y en agosto de la arquitectura popular de Los Pintanos. Por último, en septiembre la Ruta presentará la vendimia en Las Pedrosas; el Molino de Luna; y un postre tradicional, los Farinosos, en Layana.

El calendario de actividades, así como los detalles sobre cada una y sus respectivos municipios, puede consultarse en las páginas web de la Comarca de las Cinco Villas, 'www.comarcacincovillas.net', de Adefo, 'www.adefo.net', y de Civitur, 'www.civitur.es'.

Además, en esta edición y gracias a la colaboración de Civitur --la Asociación de Empresarios Turísticos de las Cinco Villas, se entregará a los visitantes de estas localidades una cartilla que deberán sellar en cada uno de los municipios.

Cuando hayan acudido a un mínimo de cinco localidades, podrán participar en el sorteo de tres fines de semana, con pensión completa, en alguno de los municipios de la Comarca.

FUNCIONAMIENTO DEL HORNO DE CAL

El horno de cal, también llamado calera, era el lugar donde unos artesanos, los caleros, convertían la piedra caliza en cal, sometiéndola a un tratamiento térmico. Los hornos se situaban siempre en zonas en las que las dos materias necesarias, piedra caliza y combustible, eran abundantes.

El horno de cal tradicional es cilíndrico, cuyas paredes están cubiertas de arcilla para evitar la dispersión del calor. Debe tener un poyete donde se ponen las piedras calizas y una boca, en su parte inferior, para alimentar el fuego.

El proceso consistía en quemar la piedra caliza hasta transformarla en cal viva. Las piedras se colocaban formando una falsa bóveda y cuando el tiempo era apropiado, generalmente en primavera y otoño, se encendía el horno.

La calcinación duraba tres días y dos noches y en el tercer día de cocción se dejaba de alimentar el fuego, y la boca del horno se tapaba con una chapa y tierra, dejando una pequeña abertura para que la piedra se fuese recociendo.

El horno permanecía así durante una semana, perdiendo calor lentamente. Una vez enfriado, se destapaba y se empezaba a sacar la cal por su parte superior, según explican la Comarca de las Cinco Villas y la Asociación para el Fomento y el Desarrollo de las Cinco Villas (ADEFO).

La cal se usaba, tradicionalmente, para evitar que los insectos atacasen los árboles frutales y para cauterizar las heridas en los árboles tras la poda; como mortero o argamasa, en la construcción de edificios populares; para elaborar pinturas murales, con la técnica del fresco; para blanquear paredes; evitar infecciones; impermeabilizar estanques y aljibes; o fabricar papel.