Aborto.- García-Gasco asegura que la prioridad del político debe ser "garantizar sin ambigüedades el derecho a la vida"

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VALENCIA, 21 (EUROPA PRESS) El cardenal Agustín García-Gasco alienta a los cristianos en su carta de esta semana, que titula 'Fomentar el compromiso político para que el mal no triunfe', a "no hacer dejación de sus deberes y obligaciones políticas". El purpurado asegura que la primera prioridad del político ha de ser la de "garantizar sin ambigüedades el derecho a la vida" e invita a rechazar el "fraude demagógico del aborto", informó el Arzobispado en un comunicado. En su carta, el purpurado parte de que el compromiso político "es una expresión cualificada y exigente del servicio a los demás" y debe estar basado en la "búsqueda del bien común con espíritu de servicio". Por ello, sostuvo que es "un error del político electo pretender gobernar 'para los suyos' en contra de 'los otros'". Por otra parte, considera que la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales constituyen "un criterio iluminador que marca principios que nadie debe ignorar", y "no sólo en política sino en otros sectores como la economía, la sanidad, o la cultura". El cardenal Agustín García-Gasco propone "cinco orientaciones" para el compromiso político al servicio del bien común, y cita en primer lugar la de "garantizar sin ambigüedades el derecho a la vida, no sólo frente a la guerra y el terrorismo, o a la trágica violencia contra las mujeres", sino también "ante quienes engañando, presentan el aborto como solución". García-Gasco precisa, sobre ello, que "provocar la destrucción del no nacido está lejos de resolver algo y promueve un problema más grave: privar del derecho más básico al ser humano en sus primeros momentos". Por ello, el purpurado anima a promover "políticas positivas" que favorezcan la responsabilidad de los padres y madres, así como ayudas económicas y laborales para la madre gestante", e insta a "defender la libertad y la dignidad de las personas" y a oponerse "al fraude demagógico del aborto". Como segunda orientación para el compromiso político, el cardenal propone "el desarrollo de la justicia luchando contra la pobreza y el sufrimiento", con "ideas claras y creativas" y subraya que "nadie será un buen político si no se conmueve por la suerte de los más desfavorecidos y actúa en consecuencia". La tercera orientación que plantea el purpurado en su carta es el "respeto a la conciencia de las personas y la autonomía de las cosas terrenas" y señala que la política "no puede ocupar el lugar de Dios". A este propósito, insiste en que "el bien común político, siendo importante, no es el bien absoluto del ser humano". Para el cardenal, desde la política "no se debe forzar la conciencia de los demás" y puntualiza que "nadie debe usar el poder político para imponer sus convicciones religiosas, ateas o agnósticas". Como cuarta orientación, el cardenal propone "el principio de subsidiaridad" y señala que "lo que puedan hacer las personas, las familias, las asociaciones o las pequeñas comunidades humanas, no debe ser absorbido por el Estado". Según expresa en su carta, "cuando el político quiere controlar toda la vida ciudadana desde los poderes del Estado, condena a los ciudadanos a vivir bajo la tutela o sumisión al poder en una democracia de segunda división". La quinta orientación que apunta el cardenal Agustín García-Gasco es la "promoción del diálogo y la paz en el horizonte de la solidaridad" y recuerda que la violencia "se alimenta de quienes hacen de su ideología un argumento para someter, destruir o ignorar la dignidad de quienes no piensan como ellos". Al término de su carta, el cardenal defiende que la acción política "es imprescindible para que las personas vivamos según nuestra dignidad" e invita a la "gratitud hacia cuantos cristianos y personas de buena voluntad buscan participar activamente en política para el servicio de los demás".