El obispo de Ávila lamenta "la justificación social y política del aborto" para dictar una "horrible ley"

ÁVILA, 31 (EUROPA PRESS)

El obispo de Ávila, Jesús García Burillo, lamentó hoy en su escrito con motivo de Pentecostés, titulado 'Católicos en la vida pública', que en los últimos días la sociedad ha "asistido al espectáculo de la justificación social y política del aborto, y de la persecución de quienes se oponen a esta horrible ley".

De este modo, añadió que para defender el aborto "se ha llegado a decir que el feto, hasta la semana 14 de gestación, no es un ser humano, sino solamente un ser vivo. Y se ha justificado la permisión del aborto con el fin de que las mujeres disfruten con seguridad".

"En el fondo de esta cuestión no está sólo la valoración o anulación de la vida humana, sino también el cambio de modelo de sociedad", aseveró el prelado, para quien España se enfrenta "a lo que se ha llamado poder inocente, una forma suave de persuasión y transformación insensible" del pensamiento y las costumbres de la sociedad, "que está más allá del bien y del mal, y que reivindica la inocencia, la ingenuidad permanente como criterio de actuación".

"En este marco se podría instalar la Ley del Aborto, la permisión sin límites de la píldora abortiva, y otros proyectos ya realizados o por realizar", afirmó el obispo.

"Ante esa situación, el laico cristiano ha de tomar conciencia de que es sal de la Tierra", señaló García Burillo, quien se preguntó por los efectos de la sal que actúa "salando, comunicando a toda la masa el intenso sabor que la sal tiene". Así, según el prelado, "la sal sala con el testimonio de la palabra y de la vida del cristiano, de las personas de bien", y "sala también derritiéndose a sí misma, con el servicio, la entrega, la abnegación, la donación de uno mismo", porque "sólo desde estas virtudes se pueden curar las heridas de la humanidad".

"¿Podemos dejar de ser sal?", se interrogó para contestarse que "ciertamente" mientras que añadió que "Admitiendo formas de pensar o de actuar en desacuerdo con el espíritu evangélico. No considerando como esencial punto de referencia la figura de Jesús y la jerarquía de valores que su aceptación impone. Cuando se intenta hacer compatible la luz con las tinieblas. Cuando se anuncia el Evangelio de la Paz desde una lucha abierta por prevalecer sobre los demás".

"Cuando se vive desde la autosuficiencia y desde la vanidad. Cuando se habla de la caridad, y en lugar de servir se busca el ser servido. Cuando se recurre a la democracia reinante y se aplastan los más fundamentales derechos humanos, estableciendo como norma absoluta el criterio personal. Cuando ejercemos el poder inocente para llegar al totalitarismo. Cuando se habla de Dios y se vive tan cómodamente en el mundo como si Él no existiera", continuó.

"O cuando se habla de la necesidad de confesar la propia fe, y ésta se silencia ante aquellos que pueden perjudicar nuestros intereses por ser creyentes. Cuando se habla de la esperanza en el más allá, y se tiene la esperanza y la vida puesta en el más acá. Cuando la alegría cristiana ha sido suplantada por el confort humano. Cuando se habla del desprendimiento estando atrapados por el dinero. Cuando se habla de la verdad y se vive de la gran mentira", añadió.

Además, indicó que los movimientos de apostolado seglar han trabajado el tema de 'Los católicos en la vida pública' y ahora se disponen, en la fiesta de Pentecostés, "a llegar a unos compromisos de vida", e hizo referencia a que Jesús dijo a sus discípulos que eran "la sal de la Tierra", que es "una imagen evangélica bien sugerente y significativa para los laicos".

"Por un lado, expresa la plena participación y la profunda inserción en la Tierra, en el mundo, en la comunidad humana", y, por otro, "expresa también la novedad y la originalidad de esta participación y de esta inserción", que es "una vida fundida con la de las gentes, con sus sufrimientos, sus angustias, sus esperanzas e ilusiones de vida, sanadora a lo divino", ya que "la imagen de la sal habla de compartir las condiciones ordinarias de la vida con los hombres y mujeres del mundo y de ser fermento de la Historia".