Descubren la zona del cerebro que activa la memoria a corto plazo

  • Barcelona, 31 mar (EFE).- La memoria a corto plazo, que sirve para recordar algo como un número de teléfono para apuntarlo en un papel, se activa en las zonas parietal y prefrontal del cerebro, que son las que se asocian con la inteligencia, según un estudio pionero del Hospital Clínic realizado a partir de un modelo matemático.

Descubren la zona del cerebro que activa la memoria a corto plazo

Descubren la zona del cerebro que activa la memoria a corto plazo

Barcelona, 31 mar (EFE).- La memoria a corto plazo, que sirve para recordar algo como un número de teléfono para apuntarlo en un papel, se activa en las zonas parietal y prefrontal del cerebro, que son las que se asocian con la inteligencia, según un estudio pionero del Hospital Clínic realizado a partir de un modelo matemático.

El trabajo, coordinado por el investigador en neurobiología teórica Albert Compte, revela además que aunque en un principio esta memoria de trabajo, como también se denomina a la memoria a corto plazo, se localiza en la zona parietal, esta capacidad de memoria puede ampliarse activándose la zona prefrontal.

Este fenómeno, que trasladado al mundo de la informática equivaldría al hecho de instalar una ampliación de la memoria del disco duro del ordenador cuando está saturado, confirma que la memoria a corto plazo es como una pizarra temporal que es necesaria para conectar el presente, pasado y futuro, y que es fundamental para el funcionamiento cognitivo.

Albert Compte ha explicado a Efe que aunque en un principio estos resultados pueden considerarse sin aplicación inmediata, hasta ahora nunca se había estudiado cómo estas dos áreas participaban en la memoria de trabajo, aunque la capacidad para almacenar elementos simultáneamente se relaciona directamente con la inteligencia.

Ha puntualizado que este trabajo permite ampliar el conocimiento sobre la memoria de trabajo y el papel que juegan en ella las áreas parietal y prefrontal, que hasta ahora se pensaba que siempre actuaban conjuntamente.

Albert Compte ha explicado que para investigar los mecanismos que están detrás de esta capacidad de almacenar datos se formuló una hipótesis en un modelo matemático, en el que estudiaron cómo se comportaba el córtex prefrontal y el córtex parietal.

En el estudio, llevado a cabo en colaboración con el Instituto Karolinska de Estocolmo, se simuló con complejos algoritmos informáticos una red virtual en la que interactúan un gran número de neuronas, capaz de simular el funcionamiento de las estructuras del cerebro humano.

Con este modelo se concluyó que cuando es necesario aumentar la memoria de trabajo el córtex prefrontal refuerza la activación de la zona parietal, que es donde momentáneamente se almacena la información.

Posteriormente, los resultados matemáticos se confirmaron en humanos en 25 personas sanas a las que se les hizo un test de memoria visual dentro de un aparato de Resonancia Magnética Funcional, que confirmaron que cuanto más se activa la corteza prefrontal, más capacidad tiene la parietal para retener información visual a corto plazo.

Según ha relatado Albert Compte, las personas con más capacidad de memoria de trabajo son las que obtienen puntuaciones más altas en test de inteligencia, y por eso se sospecha que puede estar íntimamente relacionada con la capacidad cognitiva de las personas.

En patologías como la depresión o la esquizofrenia, la memoria más efímera es la que se ve afectada, mientras que la memoria a largo plazo es la que afecta a enfermedades como el Alzheimer o las demencias seniles.

Para los científicos que han llevado a cabo la investigación, los resultados tendrán repercusión porque los psicólogos están muy interesados en este campo de la neurobiología ya que aporta luz sobre cómo buscar las bases biológicas del ser inteligente.

Hasta ahora no se sabe por qué unos humanos tienen más o menos capacidad, qué diferencias en el cerebro justifican esta diversidad en la capacidad de cognición, ni qué mecanismos están detrás, y este trabajo aporta algo de luz a estas incógnitas.

El estudio se ha publicado hoy en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America" (PNAS), una de las más prestigiosas en este campo de la investigación.