La cocaína busca nuevas rutas de viaje por África y Europa del Este

  • Viena, 19 feb (EFE).- Los 'narcos' latinoamericanos utilizan, cada vez con más frecuencia, las vías de África Occidental y Europa Oriental para hacer llegar la cocaína a los consumidores en el Viejo Continente, el segundo mayor mercado del mundo después de EEUU.

La cocaína busca nuevas rutas de viaje por África y Europa del Este

La cocaína busca nuevas rutas de viaje por África y Europa del Este

Viena, 19 feb (EFE).- Los 'narcos' latinoamericanos utilizan, cada vez con más frecuencia, las vías de África Occidental y Europa Oriental para hacer llegar la cocaína a los consumidores en el Viejo Continente, el segundo mayor mercado del mundo después de EEUU.

Esta es una de las grandes novedades que presentó hoy la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) dentro de las rutas del narcotráfico, que trata de evitar así los caminos tradicionales de acceso por España, Portugal, Holanda y Reino Unido.

"Eso refleja una nueva tendencia a transportar cada vez más cocaína a los mercados ilícitos de Europa Occidental por la llamada ruta de los Balcanes, utilizada tradicionalmente para el tráfico de opiáceos", explicó la Jife.

Esa ruta ha sido la habitual para introducir heroína en Europa desde Asia y existe ya una infraestructura de contrabando y una menor atención de las autoridades regionales para interceptar los envíos a Europa.

En el caso de África, se estima que casi un tercio de la cocaína que llega a Europa, unas 40 toneladas, pasa por su territorio, aprovechando la fragilidad de los Estados en la región.

"La situación en África supone un motivo de gran preocupación", explicó el presidente de la Jife, Hamid Ghodse, en rueda de prensa.

Pese a la reducción del precio de la cocaína en EEUU y Europa, Ghodse explicó a los periodistas que un efecto de la crisis económica es que también se produce una reducción del consumo de drogas.

Utilizando África occidental como zona de tránsito, los traficantes intentan eludir la vigilancia cada vez más estricta de la marina y los guardacostas de Estados Unidos y los países europeos.

En el caso de América Latina, las cifras de cultivo de coca manejadas por la Jife son las mismas de la ONU, que ya habían establecido un incremento de los plantíos en Colombia, Perú y Bolivia de un 16 por ciento, hasta las 181.600 hectáreas cultivadas.

"El aumento global del cultivo ilícito en la subregión andina en 2007 quedó parcialmente compensado por la disminución del rendimiento de la hoja de coca en algunas de las zonas de cultivo", precisaron.

Por tanto, aunque aumentó la superficie cultivada en un 16 por ciento, los expertos calculan que eso sólo se tradujo en un aumento de 10 toneladas respecto a 2006, hasta un total de 994 toneladas de cocaína.

Entre otros aspectos preocupantes citados por los expertos se encuentra el uso de Venezuela como lugar de salida para la cocaína con destino a Europa, adonde se dirigen el 70 por ciento de los envíos, especialmente a España.

"Los grupos delictivos siguieron utilizando a la República Bolivariana de Venezuela como uno de los principales puntos de partida de las remesas de drogas ilícitas de América del Sur", señaló la Junta.

Aseguran que se ha producido un gran incremento del tráfico de cocaína desde 2002 y que las incautaciones anuales de esta droga en Venezuela se sitúan en una media de 35 toneladas.

La Jife también alerta que debido al mayor control de los precursores químicos, imprescindibles para crear drogas como la cocaína, la heroína u otras sustancias de "diseño", los traficantes adoptan nuevas estrategias para hacerse con esas sustancias.

Los narcos están creando nuevas empresas "tapadera" que aparentan dedicarse a tareas legales para solicitar grandes cantidades de precursores, fingiendo "que se enviarán a países en desarrollo para uso terapéutico".

Esas sustancias químicas, utilizadas para muchas actividades industriales como tratamientos de aguas, purificación de alcoholes, fertilizantes, elaboración de gasolina o plásticos sintéticos son muy difíciles de controlar.

África y Asia son los continentes preferidos por los traficantes para hacerse con esas sustancias y camuflar su destino.

Los expertos internacionales también están preocupados por el "renacer" del consumo de heroína en Europa, debido a las grandes cosechas de opio que se producen en Afganistán.

Este país asiático produjo 7.700 toneladas de esa sustancia en 2007, el 92 por ciento mundial, lo que supuso unos ingresos a la insurgencia talibán de 200 a 300 millones de dólares. (audio)