La FAD dice que hay que aprender a convivir con las drogas

Por Itziar Reinlein

MADRID (Reuters) - Pretender que el consumo de drogas se erradique es una utopía y, por tanto, lo más realista es aprender a convivir con ellas para intentar minimizar su presencia, dijo el jueves la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción en un giro de estrategia que busca esencialmente provocar el debate para un nuevo replanteamiento del fenómeno.

"Hoy las drogas están dentro de la sociedad, del estilo de vida y, por tanto, proponer el consumo cero de drogas es una utopía", dijo Ignacio Calderón, director general de la FAD, un organismo que en sus 23 años de existencia ha visto cómo las drogas y sus problemas han cambiado.

El documento "La visión de la FAD: problemas de drogas, aquí y ahora" explica que ya no estamos en los tiempos de la heroína como droga "estrella", con sus secuelas de marginalidad, inseguridad ciudadana y deterioro físico de sus consumidores, que generó una gran alarma social.

Hoy las protagonistas son otras sustancias y los usos que se hacen de ellas, así como los problemas que se derivan de su consumo, como el fracaso escolar, la violencia o accidentes de tráfico y laborales, entre otros.

España es el segundo país europeo con mayor consumo de cocaína, por detrás sólo del Reino Unido. El 7% de la población entre 15y 64 años consume esta sustancia estupefaciente, y el tres por ciento lo hace de manera regular, según datos del Observatorio Europeo de las Drogas de 2008.

La FAD llega a conclusiones contundentes como: siempre va a haber drogas, no se pueden equiparar todos los consumos - habituales o esporádicos - ni todas las sustancias son igual de peligrosas; consumir no es igual a tener problemas - que estos no son sólo de índole sanitaria -, y que los jóvenes no son los únicos que consumen.

"Eso no significa que nos crucemos de brazos y lo aceptemos sin más, sino que trabajemos para minimizar su presencia", dijo Calderón, añadiendo que ya no se pueden seguir utilizando las mismas fórmulas para enfrentarse a ellas y hay que revisar críticamente las estrategias.

El objetivo de la FAD es provocar la reflexión y el debate porque cree que la actual percepción de los problemas de las drogas dista mucho de la realidad, y porque han cambiado las sustancias, los patrones de consumo y la valoración de los riesgos asociados.

La fundación también dijo que ya no se puede asociar el consumo de drogas a los jóvenes, que estos no son tan diferentes a los adultos a la hora de percibir el consumo de drogas, como el rechazo teórico y genérico hasta la compresión y tolerancia.

"Los jóvenes se parecen más a sus propios padres que a otros colectivos de jóvenes", dijo Calderón.

Tras plantear la nueva situación, el documento presenta un decálogo de propuestas para abordar el fenómeno desde otras perspectivas más realistas, y para ello dice que hay que actualizar el Plan Nacional sobre Drogas, "porque ha perdido parte de su eficacia" y replantearse la función, coherencia y operatividad de las leyes.

"Por ejemplo, nos resulta chocante que la ley restrinja el consumo de alcohol hasta los 18 años y, sin embargo, el 84% de los jóvenes beben alcohol. Eso indica que algo está fallando", dijo Eusebio Megías, director técnico de la FAD.

Para la FAD el consumo se ha convertido en un fenómeno cultural y su estudio requiere una mirada múltiple en la que no sólo intervengan los expertos, sino también los ciudadanos.

"La respuesta tiene que ser compleja y global, y hay que superar la deriva simplistamente sanitarista en nuestro país", dijo Megías.