Laos se enfrenta al elevado consumo de una nueva droga altamente adictiva y muy barata

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

El sistema penal de Laos, que castiga con la cadena perpetua o la pena de muerte el tráfico de drogas, se enfrenta a una nueva droga, la 'yabaa' --cuyo significado literal es la 'droga loca', una sustancia de la familia de las anfetaminas--, y los escasos recursos de los que dispone tienen que estirarse cada vez más para enfrentarse al elevado número de jóvenes que se convierten en adictos.

La 'yabaa' es fácil de obtener, relativamente barata --una dosis cuesta menos de un dólar--, está disponible en todo el país y es altamente adictiva, informa la agencia de noticias humanitarias de la ONU, IRIN. De acuerdo con la Oficina de la ONU para las Drogas y el Delito (UNODC), en un país de cerca de seis millones de personas, Laos cuenta con 40.000 adictos a las anfetaminas.

Con poco apoyo para ayudar a sus habitantes a romper con sus hábitos de drogadicción, las familias afectadas extreman las medidas para tratar con los adictos --una de las medidas más desesperadas es abandonarlos encerrados con las milicias locales--.

"El Gobierno carece de los recursos suficientes para tratar con el problema", señaló el representante de la UNODC para Laos, Leik Boonwaat. Como resultado, el Gobierno intenta un nuevo acercamiento, que se centra en la rehabilitación en vez de en el castigo y la encarcelación.

El centro de Rehabilitación y Tratamiento Somsanga, en la capital, fue creado como instalación para desintoxicación en 1996. Anteriormente dirigido por el Ministerio de Seguridad Pública, el Gobierno concedió su dirección hace cinco años al Ministerio de Sanidad.

El nuevo director, Sisuphanh Boupha, ha introducido numerosos cambios. El objetivo ahora, según Boupha, es curar a los drogadictos de sus hábitos y ayudarlos a reintegrarse en la sociedad para que no vuelvan a su vida de droga y delitos.

"Antes de llegar yo, los pacientes eran tratados como prisioneros, la atmósfera era terrible, los pacientes se tenían que desintoxicar solos", aseguró. "No había actividades en las que pudieran ocupar su tiempo y regresaban a sus hábitos. Ahora tenemos un proceso de desintoxicación, rehabilitación --con actividades para aprender una profesión-- y la reintegración", explicó.

La formación profesional no sólo entretiene a los pacientes sino que les da confianza y herramientas para poder regresar al mundo exterior. Pintar, cocinar o aprender inglés son algunas de las tareas que se ofrecen.

Si este modelo tiene éxito, el Gobierno espera llevar el modelo Somsanga a otros siete centros de desintoxicación, aunque hay problemas como la falta de centros adecuados de sanidad e higiene. El centro fue construido para alojar a 500 personas aunque en la actualidad alberga a más de 750, y los niños, en ocasiones menores de diez años, viven junto con los adultos.

Pero uno de los principales desafíos, según Boonwaat, es afrontar en primer lugar los factores que llevan a los jóvenes a Somsanga. "El 50 por ciento de la población es menor de 20 años, y el mayor grupo de riesgo para el consumo de anfetaminas está entre los doce y los 19 años, que representa 1,4 millones de personas", señala Boonwaat. "El gobierno necesita invertir en los jóvenes", afirma.

-. Firma: MAM .-