24 años de prisión por acuchillar 23 veces a su novia en Viladecans (Barcelona), a la que no podía acercarse

BARCELONA, 28 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Barcelona ha condenado a 24 años y medio de cárcel a un hombre por apuñalar 23 veces a su pareja en el piso de ésta en Viladecans, pese a que tenía prohibido acercarse a menos de 500 metros de ella por haberla maltratado. Un tribunal popular le declaró culpable.

Los hechos ocurrieron sobre las 23 horas del 12 de diciembre de 2006, cuando el procesado, José Manuel G.S., estaba con la víctima y madre de su hijo, Montserrat B.A., en la vivienda de ésta, en la avenida Generalitat, adonde llegó tras consumir una gran cantidad de alcohol y cocaína, según explicó el acusado.

El 11 de marzo de ese mismo año, José Manuel G.S. pegó tres bofetones a Montserrat B.A. y la amenazó con un cuchillo durante una discusión en el mismo piso donde entonces convivían. La mujer obtuvo una orden de alejamiento, pero el 22 de marzo él fue a buscar a la mujer y le dio dos tortazos.

José Manuel G.S. acabó siendo condenado a un año de prisión por malos tratos y le prohibieron acercarse a menos de 500 metros de Montserrat B.A. No obstante, el acusado dijo que su abogado le aseguró que podía vivir con ella, por lo que convivían los fines de semana con el hijo de ambos.

Por ello también ha sido condenado por quebrantamiento de condena, con agravante de reincidencia, y otro de violencia habitual en el ámbito familiar. Tendrá que indemnizar con 58.500 euros a los padres de la víctima.

Igualmente, la Audiencia ha remitido la grabación de la vista oral ya que en un momento determinado el acusado intimidó a una testigo diciéndole "te vas a enterar" y le profirió insultos como "hija de puta y embustera", lo que podría constituir un delito de obstrucción a la justicia.

PUÑALADAS POR TODO EL CUERPO

José Manuel G.S. cogió un cuchillo de 33 centímetros de largo y apuñaló 23 veces a Montserrat B.A. en el torso, el abdomen, la espalda y los brazos, atravesando los pulmones, el hígado, el bazo y, finalmente, el corazón, una puñalada final que le causó la muerte.

"No lo recuerdo", se limitó a decir el procesado cuando la fiscal le preguntó por qué apuñaló a su pareja, por el número de puñaladas que asestó a la víctima y si ésta se defendió o le dijo algo. Sólo explicó que cuando empezó a apuñalarla estaba sentada en el sofá y que le arañó en la mano.

El acusado aseguró no recordar gran cosa de lo ocurrido a causa del consumo de alcohol y drogas, y sólo dijo que cogió un cuchillo de la mesa del comedor, donde estaban discutiendo porque él creía que ella le era infiel.

El hombre se cambió de ropa y se quedó en la casa hasta al día siguiente, cuando se marchó para seguir bebiendo alcohol en distintos bares, según relató el procesado. Sobre las 18.30 horas del día siguiente, el acusado le contó por teléfono a su hermano Rafael que debía irse "un tiempo" porque había matado a su novia y le pidió que le denunciara en comisaría.