Admite matar a martillazos a sus caseros en Fuerteventura bajo efecto de drogas y alcohol y por "cruce de cables"

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 30 (EUROPA PRESS) Un hombre acusado de matar a martillazos en los cráneos a sus caseros, una pareja británica que el día 11 de julio de 2006 se dirigió a su vivienda en la zona de El Cotillo, en La Oliva (Fuerteventura), para cobrar el alquiler de la vivienda, se declaró hoy "culpable absoluto" de los hechos y afirmó que ese día había consumido cocaína, setas alucinógenas y alcohol, entre otras sustancias. "Se me cruzaron los cables", afirmó el procesado ante un tribunal de jurado en el juicio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas. "No hubo ninguna discusión, yo sufría una depresión porque el 27 de junio de ese año fue el segundo aniversario de la muerte de mi mujer y le habían robado las flores que le puse en la tumba y me metí setas alucinógenas, MDA y ácido líquido", entre otras drogas, aseguró J.C.S.A, mayor de edad y sin antecedentes penales, acusado de dos presuntos delitos de asesinato y para quien la Fiscalía solicita imponer 46 años de cárcel. La acusación particular pide 50 años de prisión y la defensa la libre absolución por considerar que su cliente "estaba totalmente de droga hasta la coronilla" cuando cometió el crimen y tras la muerte de su mujer "entró en un círculo de cocaína y alcohol". El acusado no quiso "justificar" lo que hizo y afirmó que acabó con la vida primero de la mujer de 58 años y después del hombre, de 60 años de edad, "sin ninguna discusión". Si bien reconoció que debía tres meses de alquiler (650 euros por mes) y al decirle la mujer que se fuera buscando otra casa, fue "a por ella". Le propinó un puñetazo, y, al caer ella al suelo, se colocó encima, cogió un martillo y la golpeó en la cabeza en repetidas ocasiones. Posteriormente, al llegar el marido de la víctima, también le asestó con el martillo en la cabeza. El acusado dijo que no tenía intención de matarles y añadió que no se le ha detectado ningún tipo de enfermedad mental, aunque "pudo ser locura transitoria". (Habrá ampliación)