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Condenado a casi 13 años por maltratar y violar a su esposa durante tres décadas de matrimonio

La víctima no denuncia la relación de "terror" por "vergüenza y por intentar mantener unida a la familia"

ALMERÍA, 7 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a doce años y diez meses de prisión a un hombre de 59 años y vecino de Adra que sometió a "agresiones e intimidaciones constantes" durante casi tres décadas de matrimonio a su esposa, a quien en, al menos, una ocasión violó hasta causarle lesiones y amenaza de muerte cada vez que ella intentaba poner fin a una relación "de terror", según definió uno de los tres hijos del matrimonio durante la vista oral.

La sentencia de la Sección Tercera, a la que tuvo acceso Europa Press, impone al procesado dos años de cárcel como autor de un delito de maltrato habitual en el ámbito familiar, diez años por perpetrar una violación con la agravante mixta de parentesco y diez meses por un delito de amenazas leves, en el que castiga que además se efectuase en presencia del menor de sus hijos, quien durante los cuatro últimos años de convivencia compartía cuarto con su madre.

En concepto de responsabilidad civil, el hombre, quien negó en todo momento los hechos ante el tribunal presidido por la magistrada Társila Martínez, deberá indemnizar a su ex mujer con 9.000 euros y le queda vetado acercarse a ella durante 20 años a menos de 200 metros. El fallo se aviene a la calificación de los hechos que elevó a definitiva el fiscal y rebaja en más de tres años la pena solicitada por la acusación particular.

La víctima, que ante el plenario aseguró que nunca denunció la situación antes de una agresión perpetrada en enero de 2008 "por miedo, vergüenza y por intentar mantener a la familia unida", fue objeto durante toda la vida en común con su ex marido de "vejaciones y maltrato físico y psíquico" pese a que algunos de sus allegados, con excepción de sus hijos, llegaron a asegurar que desconocían la situación por la que pasaban ya que parecían una pareja "feliz".

En la intimidad del domicilio conyugal, sin embargo, el procesado se dirigía siempre a su ex mujer con patadas, puñetazos y expresiones tales como que la "tenía que matar" o que si se le ocurría divorciarse "la iba a meter en un manicomio y no iba a quedar nadie de la familia". Sí no accedía a sus deseos, según recoge la sentencia en el apartado de hechos probados, intensificaba las agresiones como el día en que le colocó unas tijeras en el pecho porque ella se había negado a cortarle las uñas.

El fallo refleja también que le daba bocados en la espalda o que la obligaba en numerosas ocasiones a refugiarse en el cuarto de baño bajo pestillo para poder repeler sus golpes. La situación de sometimiento extremo en el que vivía la víctima se intensificó en diciembre de 2006 cuando el procesado, "guiado por un ánimo libidinoso" irrumpió a media tarde en el dormitorio que era de ella desde hacía cuatro años y la forzó a mantener relaciones sexuales después de un forcejeo en el que le arrancó la ropa con violencia para luego dejarla sobre la cama con la frase "ahí te quedas, he hecho lo que quería".

Como consecuencia de la brutal agresión, la mujer sufrió graves lesiones en la zona genital que, según relató ante la sala, ella misma se curó en su domicilio por "miedo y vergüenza" a que se supieran un hechos que si contó al menor de sus hijos, quien también presenció el que, a la postre, sería el último episodio de violencia cuando, con "evidente deseo de causar temor y desasosiego" en su ex mujer, le amenazó de muerte.