El fiscal pide 23 y 27 años para una pareja acusada de matar a su bebé tras una discusión en su vivienda en Valencia

VALENCIA, 23 (EUROPA PRESS) El ministerio fiscal pidió hoy en la sección primera de la Audiencia Provincial de Valencia una pena de 23 y 27 años de cárcel para una pareja acusada de matar a su bebé de menos de seis meses tras una discusión en su vivienda del municipio valenciano de Alzira. Ambos negaron que mataran al menor y afirmaron que "nunca" le dieron un golpe ni le zarandearon. En total, el fiscal pide 27 años y dos meses para la mujer por un delito de asesinato, otro de lesiones, otro de violencia doméstica y otro más de lesiones por violencia doméstica; mientras que para él reclama 23 años al eximirle del delito de lesiones. La defensa pidió la absolución para sus representados al considerarlos inocentes de los hechos imputados. Ninguno de los dos se acusaron del delito de asesinato, de hecho, ambos aseguraron que no vieron al otro levantarse de la cama la noche en la que falleció el bebé, el 12 de abril de 2007, ni pegarle o azotarle. "Nunca le he puesto la mano encima", dijo él, mientras que ella aseveró que "nunca" le zarandeó ni se le cayó al suelo. Ambos relataron que eran consumidores de heroína, y que normalmente era él quien solía hacerse cargo del bebé, darle de comer, cambiarle y llevarlo al pediatra. Ella reconoció que se pasaba el día fuera de caso intentando "buscarse la vida, robando y comprando droga", una sustancia que consumían juntos. Él explicó que tras nacer su hijo, se fue del domicilio de su pareja puesto que "a pesar de que le pedía que dejara la droga, no lo hacía", dijo. Así, solía dormir con ella unos tres días a la semana, y el resto lo pasaba en la vivienda de su madre. Cuando alguna vez se quedó con el bebé por la noche, aseguró que su pareja se presentó en su casa "molestando y dando patadas", y le amenazó con denunciarle por raptarle al menor. Indicó que él tenía que "hacerlo todo" y que, de hecho, si no hubiera estado pendiente del pequeño, "hubiera fallecido mucho antes", afirmó. Afirmó que "nunca" había pegado al niño y que en una ocasión le vio una quemadura en la pierna que "le había hecho su madre sin querer con un calefactor", algo con lo que no coincidió su ex pareja, quien le echó la culpa del incidente. El día anterior a los hechos, el 11 de abril, el hombre explicó que acudió a casa de su entonces pareja sobre las 17.00 horas, y que se percató de que su hijo presentaba un arañazo en el ojo y un moratón en la mandíbula. Entonces, su pareja se fue de casa y él aprovechó para bañarle y darle el biberón. Sobre las 00.30 horas regresó y consumió junto a él la heroína que había traído, unos cinco gramos para cada uno. Seguidamente, comenzaron una discusión y se acostaron en la misma habitación, donde también se encontraba el bebé, en su cuna. A lo largo de la noche el bebé no se despertó ni lloró, y sobre las 7.30 horas el hombre abandonó la vivienda y se fue a desayunar a casa de su madre. A las 9.00 horas, cuando ella se despertó para darle un biberón al bebé, éste tenía los pies fríos, llamó a los servicios sanitarios y determinaron que había fallecido. Según la autopsia, el bebé murió entre las 6 y las 8 horas, y presentaba un golpe fuerte en la cabeza, además de hemorragias y hematomas en piernas, brazos y la zona anal. La mujer afirmó que "antes de matar a un hijo, se lo doy a mi madre", como ya hizo en una ocasión con otro menor, de ocho años. Aseveró que ella no se levantó en toda la noche, y que desconocía si él lo había hecho. Además, indicó que no podía explicar por qué su bebé tenía tantas lesiones y que se quedó blanca cuando vio a su hijo muerto. "No es cierto que le pegara o le zarandeara", reiteró. "A PROPÓSITO" Además, la mujer aportó unas cartas que él le escribió desde la prisión en las que le decía afirmaciones como: "No le cuentes nada a nadie. Pasa de todos..."; "Ni que lo hubiera matado a propósito"; o le preguntaba si era verdad que ella estaba diciendo que fue él quien mató al menor. De estas frases el acusado indicó que no acordarse y se limitó a explicar lo mal que se pasaba en la cárcel. Por su parte, la madre del acusado indicó que fue testigo del quemazo que se hizo el bebé, y señaló que el día en que ocurrieron los hechos estaba durmiendo, y cuando se levantó, su hijo se estaba preparando el desayuno en la cocina. Afirmó que casi siempre regresaba a su casa con el bebé, pero que en esta ocasión no fue así. Por otro lado, la madre de la acusada afirmó que veía muy poco a su nieto, y que se enteró de lo ocurrido porque le llamó su hija esa mañana y le dijo que su nieto "estaba frío".