Fiscal rebaja a 21 años la pena para acusado de asesinar a su ex mujer en Talavera (Toledo) de 32 puñaladas

Los psicólogos afirman que el acusado era consciente de lo que hizo y no mostró ni arrepentimiento ni autocrítica

TOLEDO, 22 (EUROPA PRESS)

El hombre, identificado como G.H.G.LL., acusado de asesinar en junio de 2007 a su ex esposa, N.P.D.C., a la que dio 32 puñaladas con un cuchillo de 15 centímetros, se reconoció hoy como autor de los hechos, confesó que quebrantó la orden de alejamiento que pesaba en aquel momento sobre él y que amenazó telefónicamente a la mujer y se mostró arrepentido de lo ocurrido. El Fiscal, que en principio pedía 25 años, modificó finalmente sus conclusiones, y rebajo la petición de condena a 21 años, teniendo en cuenta ese arrepentimiento.

Durante la vista oral celebrada en la Audiencia de Toledo, donde el juicio quedó visto para sentencia, el acusado, que en principio afirmó que el día de los hechos estaba muy bebido y por ello no recordaba lo sucedido, reconoció finalmente la autoría del crimen a instancias del presidente de la Audiencia Provincial, tras haber negado lo ocurrido durante el interrogatorio previo del Ministerio Fiscal y del abogado de la Junta de Comunidades.

Aunque de su declaración no quedó claro como accedió a la vivienda, los letrados mantuvieron que tras haber amenazado por teléfono a la mujer, el imputado accedió al domicilio con la llave que tenía, y esperó a que la víctima regresara, escondido detrás de una puerta.

Tras él, los policías encargados de hacer la inspección ocular del lugar del crimen, confirmaron que cuando llegaron al hogar comprobaron que, aunque había restos de sangre, el acusado había limpiado con una fregona y que el cuerpo tenía más de 20 puñaladas, algunas de defensa.

Uno de ellos apuntó que cuando habló con el acusado --en la comisaría de Latina en Madrid, donde fue detenido-- le dijo dónde estaba el cuchillo con el que agredió a la joven, y que estaba arrepentido, pues había actuado por celos.

Por su parte, el tío del acusado, que residía en Madrid, explicó que su sobrino llegó a su casa con sus dos hijos, que presentaba una herida en la pierna, y que les confesó lo ocurrido, después de haber tenido una fuerte discusión. Desde este domicilio vieron un coche de policía al que pararon, llevándose al acusado a comisaria.

MÚLTIPLES HERIDAS DE DEFENSA

Los forenses, mientras, declararon que el cadáver de la mujer presentaba múltiples heridas de defensa, que la víctima no murió al instante, y que las diferentes trayectorias de las heridas evidencian que mientras era agredida, la ex mujer del acusado no se quedó quieta.

Confirmaron también, a preguntas del Ministerio Fiscal, que el cadáver tenía muestras de semen del acusado, aunque no pudieron precisar sí mantuvo relaciones antes o después de fallecida, porque no presenta lesiones genitales.

Afirmaron también que el acusado era un consumidor puntual de alcohol, que no presentaba un cuadro de abstinencia cuando lo interrogaron, y que tenía plena capacidad volitiva, considerando que la lesión que presentaba en la rodilla es compatible con una autolesión.

En términos parecidos se expresaron los psicólogos que realizaron los informes periciales, que indicaron que el imputado no presentaba trastornos psicológico y era consciente, que no mostró en el examen arrepentimiento, ni autocrítica, y que justificó el ataque en una posible infidelidad de la víctima.

CONCLUSIONES

En sus conclusiones, el Ministerio Fiscal redujo la pena de 25 años inicialmente solicitada a 21, por el hecho de que el acusado haya reconocido los hechos. No obstante, señaló que el acusado actuó con alevosía, porque realizó el ataque de manera sorpresiva, y hubo ensañamiento.

No consideró que hubiera quebrantado de la orden de alejamiento, porque el acusado iba al domicilio con consentimiento de la mujer, ni tampoco amenazas, porque no han quedado acreditadas a pesar de que el día de su muerte la joven recibió varias llamadas.

Tampoco consideró que hubiera delito sexual o profanación, porque no se sabe si la relación fue consentida, aunque pidió la privación de la patria potestad del acusado sobre sus hijos, pues mantener la relación con el padre sería para ellos "contraproducente".

El abogado de la Junta elevó a 33 la pena solicitada, justificando esta petición como un "número acertado teniendo en cuenta que le asestó 32 puñaladas". En concreto, pidió 30 años por asesinato con alevosía y ensañamiento, dos años por amenazas, uno por quebrantamiento de condena, así como la privación de la patria potestad.

Defendió que el acusado no mostró arrepentimiento en los informes psicólogos, y justificó su acción en los celos. "La sociedad y las leyes demandan esta pena, y queremos que esa demanda se refleje en la sentencia".

La representante del Estado pidió, por su parte, una indemnización de 47.923 euros por responsabilidad civil.

PROFUNDAMENTE ENAMORADO

La abogada de la acusación particular no quiso desvelar la pena que reclamaba, al igual que la defensa, que aunque se sumó a las conclusiones del Fiscal no quiso hablar de los atenuantes.

No obstante, defendió que su patrocinado se ha mostrado arrepentido en todo momento, que no tenida capacidad volitiva porque estaba borracho, que estaba "profundamente enamorado de su mujer, que no le correspondía, y era "buen padre porque cuidaba de sus hijos cuando la madre trabajaba.

Insistió durante todo el proceso en un informe psicosocial que recomienda que los niños visiten a su padre en el penal, reclamando por ello para su defendido su patria potestad.

En este sentido, el acusado, haciendo uso de su derecho a decir la última palabra, pidió poder ver a sus hijos, pues afirmó que desde que ocurrieron los hechos y entró en prisión solo les ha visto en una ocasión. El hombre está participando en un curso sobre malos tratos.