Juzgan a un esquizofrénico que mató a su padre con 19 puñaladas

BARCELONA, 30 (EUROPA PRESS) Un tribunal popular juzga desde hoy en la Audiencia de Barcelona a un hombre con esquizofrenia paranoide grave y que en 2005 mató a su padre con 19 cuchilladas. El juicio se celebra porque el acusado no acepta la pena de 20 años de internamiento en un centro especializado, pese a que la Fiscalía y la defensa sí alcanzaron un pacto. Según la ley, una sentencia de conformidad tiene que ser aceptada por el encausado, pero en este caso, debido a la enfermedad, el agresor no está de acuerdo con ser ingresado en un centro psiquiátrico. Por ello, y debido a que el caso sigue el proceso a través de un tribunal con jurado, tanto la Fiscalía como el abogado defensor tendrán que aportar todas las pruebas --testigos, investigadores y, sobre todo, peritos médicos-- para que el jurado pueda valorarlas y emitir un veredicto de libre absolución con la obligación de internamiento en centro médico. En su declaración ante el jurado, el hombre, esposado, aseguró que se le acusa de algo que no hizo, ya que él no mató a su padre, sino a un "impostor" que le suplantó después de que "dos terroristas" mataran a su verdadero progenitor por "fundar el GAL". Este impostor, según él, le envenenaba y le encerraba en un psiquiátrico, además de maltratar a su madrastra. De hecho, según él, se llevaba "muy bien" con quien dice que es su verdadero padre. El acusado está en prisión desde entonces, pero en el módulo psiquiátrico de la cárcel Modelo de Barcelona, sin mejorar pese a estar bajo tratamiento farmacológico, por lo que su pronóstico es que los síntomas delirantes paranoides sean crónicos. Los hechos ocurrieron sobre las 22.00 horas del 7 de septiembre de 2005, cuando el acusado, Óscar M.C., que entonces tenía 30 años; su padre, Julio M., y la esposa de éste y madrastra desde hacía unos 25 años, María Rosa B., estaban jugando a cartas en el salón de su casa, en el barrio de Horta de Barcelona, y el procesado perdió. Fue entonces cuando Óscar M.C. se levantó de su silla, fue a la cocina, cogió un gran cuchillo y lo clavó por la espalda a su padre 19 veces en presencia de María Rosa B., sin que ella ni la víctima pudieran evitar el ataque, que le causó heridas en nariz, mejilla, hombro, pecho, costillas, abdomen, cervicales, brazos y rodilla.