Las víctimas de malos tratos que quedan discapacitadas sufren además de la exclusión, falta de autoestima y de horizontes

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

El Ministerio de Igualdad elevó hoy al Consejo de Ministros el II Informe Anual del Observatorio Estatal de Violencia sobre las Mujeres que recoge como novedad un estudio basado en el testimonio de nueve mujeres con una discapacidad sobrevenida por culpa de los malos tratos recibidos por sus parejas y que concluye que además de la exclusión, estas víctimas pierden su autoestima y sus motivaciones.

El trabajo, elaborado por CIMOP y dirigido por la investigadora Cristina Santamarina, tiene un fin ilustrativo de los efectos que la violencia de género puede llegar a tener en sus supervivientes, y constituye una primera aproximación sobre la relación entre el maltrato y la discapacidad como consecuencia a través de las "historias de vida" de nueve mujeres de entre 25 y 50 años de edad.

De ellas, una presenta tetraplejia, otra, una pérdida del 95 por ciento en su capacidad de audición; hay otro caso en que la mujer tiene quemaduras de tercer grado en el rostro y parte de su cuerpo y otros tres, de mujeres que se quedaron ciegas. Además, una de las interlocutoras desarrolló una paraplejia, y de los dos casos restantes, una tiene una discapacidad psíquica y, la otra, una discapacidad múltiple física y sensorial.

Sin embargo, todas coinciden en el mismo punto: la creencia de que pese a la forma de actuar de sus parejas, la ira no se descargaría sobre ellas. "Él es de comportamiento violento, sin embargo, estar a su lado no es peligroso porque a mí no me hará daño. A mí me quiere", pensaban las nueve mujeres, según las conclusiones del estudio.

La experta explica que "estas mujeres no valoraron en ningún momento que el problema no es tan sólo que ellos sean violentos, sino que la relación es lo verdaderamente peligroso, que no hay personalidad violenta que no afecte al vínculo y a quien forma parte del mismo" y de hecho, "tan convencidas" estaban de su seguridad, "que muchas de las interlocutoras han tenido hijos con esos mismos varones".

LA VERGÜENZA Y LA EXCLUSIÓN

Para los expertos involucrados en el estudio, estos razonamientos son fruto de diversos factores, entre los que destaca la falta de identificación de las víctimas como tales y la "vergüenza" a ser reconocidas así por los demás. Esta sensación "articula un profundo drama de padecimiento y a la vez encubrimiento del otro, por autocensura moral, lo que les ha dejado en constante exposición a formas de violencia cotidiana", explica el informe.

El rasgo diferenciador de estas víctimas respecto de las otras aparece con las secuelas del maltrato, ya que según el estudio, si toda situación discapacitante "implica alguna forma de exclusión social", cuando esta se ha producido por violencia de género, conlleva además pérdida de autoestima, vergüenza social y una desaparición de los objetivos de vida motivacionales.

"De forma recurrente, estas mujeres, más que excluidas como tal, lo que perciben es que de ahora en adelante y de manera definitiva, se sienten y serán incluidas en la exclusión como único horizonte posible de sus vidas futuras", concluye el trabajo, que recomienda reforzar el apoyo social e institucional a las víctimas de violencia de género.