Más de 2.000 médicos españoles han sido agredidos en el último año


  • Hablamos con dos médicos que han sufrido agresiones verbales y amenazas de muerte en sus respectivos centros de trabajo.

  • Disminuye el porcentaje de denunciasy en el último año hastauno de cada tres facultativosno emprende accionesjudiciales contra su agresor.

Disminuyen un 2,8% las agresiones a médicos en España pero hasta uno de cada tres no denuncia

Disminuyen un 2,8% las agresiones a médicos en España pero hasta uno de cada tres no denuncia

Que los médicos tienen que soportar a algunos pacientes molestos no es ningún secreto. Muchos facultativos consideran que aguantar estos agravios de pacientes impacientes forma parte de los gajes del oficio. Sin embargo, en los últimos cinco años se han registrado más de 2.000 agresiones a médicos en España, 344 de ellas en 2014, lo que representa un leve descenso del 2,8% respecto al año anterior.

Todo tiene un límite y la raya que limita una simple falta de respeto con la agresión física o verbal sino directamente con una amenaza de muerte. Pedro Arriola, facultativo del servicio de oftalmología del hospital madrileño San Carlos ha vivido en primera persona una de estas desagradabilísimas escenas.

"Eres un gilipollas"

Todo puede comenzar con una espera para ser atendido que el paciente considera excesiva. "Estaba atendiendo a un niño acompañado de sus padres cuando irrumpió en mi consulta un paciente de unos 70 años muy molesto porque aún no había llegado su turno, hay que decir que además se había presentado en el hospital una hora antes de la cita", relata a Lainformacion.com el Dr. Arriola.

"Traté de calmarlo, le dije que era el siguiente en ser atendido, pero no fue suficiente", añade el oftalmólogo. Este paciente impaciente volvió a entrar violentamente en la consulta tan solo tres minutos después de su primera aparición. "¿Por qué me miras con esa cara?, gilipollas?, me dijo, antes de ponerse a dar golpes en la mesa en presencia del niño y de sus padres", relata el oftalmólogo.

"Cuando le pedí que se marchará me dijo agarrándose a sus partes nobles 'tú lo que vas a hacer es comerme los huevos, antes de salir y dar por fuera una patada a la puerta", concluye Pedro Arriola. El doctor decició denunciarlo.Uno de cada tres facultativosno emprende acciones judiciales contra su agresor.

"Denunciar no sirve para nada", opina este facultativo. "Gané el juicio y le multaron con 300 euros que además no pagó por ser insolvente. No compensa la tarde que tuve que pasar en la comisaría, toda la mañana en el jucio y el mal rato que pasé en los juzgados", aclara. Tan es así que en compañía de su abogado y dos testigos aún tuvo que escuchar al acusado, ya condenado, como le decía "así va la Sanidad Pública con maricones como tú".

"No volvió a aparecer en mi consulta pero pudiera haberlo hecho, me parece increíble que un condenado por un juez pueda acudir al mismo servicios del Sistema Nacional de Salud donde montó la trifulca", reprocha el Dr. Arriola.

Amenaza de muerte

Aunque sólo un 13% de agresores de los profesionales de la medicina tiene problemas mentales, en psiquiatría son recurrentes los desplantes a los facultativos. Tal es el caso de la Dra. Rubio, médico-psiquiatra ya jubilada, que daba consulta en el Centro de Salud Mental de Beraun en Rentería (Guipúzcoa). "Los insultos son relativamente normales, incluso cosas como sé cuál es tu coche", reconoce "pero una amenaza de muerte es otra cosa", precisa.

La Dra. Rubio recibió de un paciente una amenaza de muerte por carta: "Ahora empieza el juego, yo muevo ficha, vas a morir"."Denuncié y recomiendo a todos mis compañeros que lo hagan", asegura. En este caso fue el Colegio de Médicos quien interpuso la denuncia. "Hay cosas que no se pueden hacer aunque tengas una patología mental", aclara la psiquiatra. Al parecer esta paciente llamó a la consulta para disculparse, pero la Dra. Rubio ya se había jubilado.

"En el ambulatorio también he visto otro tipo de problemas con mis compañeros relacionados con las bajas laborales, antes se concedían con más ligereza que ahora y algunos no toleran bien esto. Los portazos e insultos no son extraños por este motivo en los centros médicos", explica.

¿Cuál es el perfil del agresor?

Los resultados del último Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC), que muestra como el mayor porcentaje de agresiones se produce en el sector público (83%) y en el ámbito de la Atención Primaria (48%). Y en el 18 % de los casos acaba provocando lesiones en el médico.

Los pacientes con cita programada siguen siendo los principales agresores (36%) aunque aumentan las provocadas por familiares (del 25 al 31%), y entre las causas más frecuentes están las discrepancias con la atención recibida (30%), el tiempo en ser atendido (12%) o discrepancias personales (11%).

"Pensamos que había que estar loco para agredir a un médico, pero vemos que son personas normales y corrientes", ha destacado Juan Manuel Garrote, secretario general de la OMC, ya que sólo 13 % tiene antecedentes psiquiátricos.

Pese a esta realidad, y a que el número de casos prácticamente se mantiene con respecto a 2013 (se han registrado apenas 10 casos menos que los 354 de ese año), el informe muestra como en los cinco últimos años ha subido el porcentaje de médicos que no denuncia, del 26 % de 2010 al 34 % de 2014.

¿Merece la pena denunciar? "El caso que no presenta denuncia es uno de nuestras problemas porque la gente mide si finalmente le va a merecer o no la pena", ha asegurado Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, que ha criticado que la demora de la justicia en España hace que los médicos tengan que esperar entre dos y tres años hasta conocer el resultado del proceso abierto.

"Y es injusto porque muchos de los profesionales tienen que seguir aguantando al agresor o a su familia durante ese tiempo en que se produce la resolución", ha lamentado.

De hecho, el presidente de la OMC ha criticado que actualmente solo se presentan denuncias "ante las agresiones físicas y suponiendo además que haya sido una gran amenaza o se sienta muy presionado o afectado", mientras que las agresiones verbales o las injurias no se presentan.

Con los colegios se denuncia más

Además, el vicepresidente de la máxima entidad colegial de los médicos, Serafín Romero, ha admitido que se produce un porcentaje mayor de denuncias cuando la comunicación de la agresión se hace a través del colegio, en comparación con si se hace a través de la administración responsable, en algunas comunidades hasta tres veces más.

"Quizá no se ha puesto todo el interés que debería de haberse puesto al afrontar casos de este tipo y se ha evitado seguir por esa vía", ha reconocido Romero, que no obstante ha destacado el avance de los últimos años a la hora de conseguir que las administraciones autonómicas persigan estos casos.

De hecho, ha aumentado del 32 al 40% los casos en que el médico cuenta con el apoyo o asesoramiento del centro o empresa donde trabajaba en el momento de la agresión.

Algo que, sin embargo, no sucedió con Guillermo Muñoz, médico de Urgencias en la sanidad privada que, tras 32 años de profesión, fue agredido física y verbalmente el año pasado por la madre de una niño de 8 años al que atendió en su domicilio, por no estar de acuerdo con el medicamento prescrito. "Y la empresa no ha querido saber nada de mí", ha reprochado.

En el 40% de los juicios, el agresor es condenado

Asimismo, el informe muestra que en el 53% de los agresiones se celebró un juicio contra el agresor y, de las 71 sentencias analizadas en el último año, en el 41% de los casos las agresiones fueron calificadas como delitos (atentado, lesiones, amenazas, abuso sexual y alteración del orden público) por los órganos jurisdiccionales.

El 59% restante fueron consideradas como faltas (lesiones, daños, maltrato, orden público, amenazas, vejaciones e injurias), lo que muestra una "gran variabilidad" en la falta de unificación de criterios por parte de los órganos judiciales a la hora de tipificar las agresiones.

De hecho, los médicos han criticado que la reciente reforma del Código Penal ha dado "un paso atrás" a la hora de proteger a estos profesionales, y critica que se hayan rebajado las penas y las injurias desaparecen.

"Se puede insultar a la gente en el acto sanitario, y es gravísimo porque deteriora el servicio público", ha denunciado Rodríguez Sendín, cuando la reclamación de los médicos era redactar una ley específica sobre agresiones a médicos que los reconociera como autoridad.