El presidente de Filipinas alaba a China durante su visita a Pekín

CHN Pekín|

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, alabó este miércoles a China durante una visita a Pekín, en la que decidió dejar de lado los diferendos marítimos entre ambos países.

"Nunca ha invadido ni un trozo de mi país, en generaciones", dijo Duterte, en una declaración que fue interpretada como una alusión a la colonización estadounidense de Filipinas, que se extendió hasta 1946.

"Durante la Guerra Fría, China fue representada como el malo de la película", dijo. "Durante todos estos años, lo que hemos leído en los libros escolares era propaganda de Occidente", agregó.

Desde su investidura a fines de junio, Duterte ha multiplicado las invectivas contra Washington y suspendió las patrullas conjuntas en el mar de China meridional, una zona en disputa con Pekín.

Duterte es muy polémico por su campaña contra las drogas ilegales. Desde que llegó al cargo el 30 de junio, la policía ha matado a 1.523 personas y otras 1.838 han muerto en extrañas circunstancias, según datos oficiales.

Un sondeo publicado esta semana revela que los filipinos aprueban de forma casi unánime los 100 primeros días de gobierno de Duterte.

Sin embargo, grupos de defensa de derechos civiles han advertido que los asesinatos extrajudiciales están fuera de control y que afectan tanto a traficantes como a drogadictos, delincuentes menores y opositores al poder.

Duterte insiste en que la policía sólo mata en defensa propia.

En su visita de cuatro días, el presidente filipino dijo que viajó en busca de ayuda económica, en un momento en que su país da un golpe de timón, alejándose de su tradicional aliado, Estados Unidos.