Un niño de 13 años confiesa que asesinó a sus hermanastros por un ataque de ira

  • La Paz, 20 feb (EFE).- Un niño de 13 años confesó en la ciudad boliviana de El Alto el asesinato de sus hermanastros de trece y cuatro años porque sintió un ataque de ira debido al trato preferencial que las víctimas recibían de sus padres, informaron hoy fuentes oficiales.

Un niño de 13 años confiesa que asesinó a sus hermanastros por un ataque de ira

Un niño de 13 años confiesa que asesinó a sus hermanastros por un ataque de ira

La Paz, 20 feb (EFE).- Un niño de 13 años confesó en la ciudad boliviana de El Alto el asesinato de sus hermanastros de trece y cuatro años porque sintió un ataque de ira debido al trato preferencial que las víctimas recibían de sus padres, informaron hoy fuentes oficiales.

El crimen ocurrió el miércoles pasado cuando los cadáveres de una niña de 13 años y su hermano de cuatro fueron encontrados por la policía en un terreno abandonado de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz y una de las más pobres de Suramérica.

La niña, de nombre Yoselín, fue apuñalada en el corazón y en el hígado, y el niño, llamado Josué, primero estrangulado con una soga y después ahogado en un balde con agua por el hermanastro que, según la policía, confesó el crimen y lo atribuyó a un ataque de ira.

Según el jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de El Alto, coronel Ramiro Cossío, el adolescente explicó que el motivo de su ira fue comprobar, al llegar a su casa, que su madrastra solo había dejado comida para sus dos hijos biológicos.

En la misma casa vive además una niña de 8 años, hermana del adolescente, que supuestamente tampoco tenía qué comer, y a la que envió fuera de la vivienda para que no presenciara el crimen.

Según la policía, con la ayuda de un primo de diez años, el autor del asesinato limpió la sangre de la casa, trasladó los cuerpos en sacos en una carretilla durante quince calles hasta un terreno abandonado y después se deshizo del arma usada en el apuñalamiento.

El diario La Razón señala que cuando los agentes le preguntaron porque se deshizo de las evidencias, el adolescente dijo: "eso es lo que muestra la televisión, hay que evitar que encuentren algo".

El menor se encuentra recluido temporalmente en un centro de rehabilitación para jóvenes, mientras la justicia define su situación ya que en Bolivia sólo una persona de 16 años puede ser imputada penalmente.