Moldavia recuenta los votos mientras su presidente pide una amnistía

  • Moscú, 15 abr (EFE).- Las autoridades electorales moldavas comenzaron hoy un nuevo recuento de los votos de los recientes comicios parlamentarios, en los que según el primer escrutinio, impugnado por la oposición, ganó el gobernante Partido de los Comunistas de Moldavia.

Moldavia recuenta los votos mientras su presidente pide una amnistía

Moldavia recuenta los votos mientras su presidente pide una amnistía

Comienza el nuevo escrutinio de las elecciones parlamentarias en Moldavia

Comienza el nuevo escrutinio de las elecciones parlamentarias en Moldavia

Moscú, 15 abr (EFE).- Las autoridades electorales moldavas comenzaron hoy un nuevo recuento de los votos de los recientes comicios parlamentarios, en los que según el primer escrutinio, impugnado por la oposición, ganó el gobernante Partido de los Comunistas de Moldavia.

La decisión de repetir el escrutinio fue adoptada por el Tribunal Constitucional a petición del presidente del país y líder comunista, Vladímir Voronin, quien justificó esta iniciativa en su deseo de refutar las acusaciones de fraude por parte de la oposición.

El martes de la semana pasada, después de que se anunciaran los resultados preliminares, las protestas opositoras desembocaron en violentos disturbios en la capital moldava, Chisinau, donde fueron saqueadas las sedes del Parlamento y la Presidencia.

Voronin acusó a Bucarest de estar detrás de los desórdenes, pues muchos asistentes a las protestas portaban banderas rumanas y llamaban a la reunificación de Moldavia y Rumanía.

Hoy el presidente hizo otro gesto pacífico, al pedir a la Fiscalía del país que suspenda la persecución legal de los participantes en los disturbios, durante los que centenares de personas resultaron heridas y doscientas fueron detenidas.

"En vísperas de la festividad de la Pascua, que celebran todos los cristianos, pido a los órganos competentes que apliquen una amnistía a los participantes en los sucesos del 7 de abril", declaró Voronin en un mensaje a la nación transmitido por la televisión.

El jefe de Estado instó a "suspender todas las formas de persecución legal de los participantes en las protestas callejeras", según informó desde Chisinau la agencia rusa RIA-Nóvosti.

Voronin volvió a responsabilizar a la oposición y a Rumanía de los violentos sucesos en Chisinau, pero instó a los partidos opositores a reanudar un "diálogo civilizado" y "dar muestras de solidaridad y cohesión para lograr la estabilidad en Moldavia".

Afirmó que sus oponentes políticos le tendieron una trampa para obligarle a recurrir a la fuerza y abandonar los principios democráticos y el rumbo de acercamiento a Europa, pero "esa provocación ha fracasado".

"La sociedad moldava se ha convencido de que en el país aún hay fuerzas que, en aras de sus ansias de poder, están dispuestas a sacrificar las instituciones democráticas, el respeto de la ley y la opción europea de Moldavia", subrayó.

Estas fuerzas, agregó, "volvieron a sumir el país en la atmósfera de miedo y desconfianza de principios de la década de los 90" y "crearon las premisas para que Moldavia abandonara la política de modernización europea y se desacreditara como Estado persiguiendo a oponentes y despreciando la ley".

Aseguró que "el poder no se ha dejado arrastrar a ese arriesgado juego sin reglas que le intentan imponer sus oponentes 'liberales', pues está más preocupado por unir a la sociedad y curar esa lesión política, que ha polarizado a la opinión pública y las fuerzas políticas".

Voronin calificó la actitud de Rumanía hacia Moldavia de "tendenciosa e inoportuna" y defendió su decisión de expulsar del país al embajador rumano e imponer un régimen de visados.

Además, responsabilizó de "revanchismo de Estado" al presidente rumano, Traian Basescu, por haber acusado a Moldavia de realizar "represiones" y levantar un nuevo "telón de acero" entre ambos países y prometido seguir concediendo masivamente la nacionalidad rumana a los ciudadanos moldavos para así "traerlos a Europa".

Esa actitud "supone una injerencia en los asuntos internos de Moldavia y una instigación a nuevos desórdenes", subrayó Voronin, quien también defendió la transparencia de las elecciones moldavas, validada por los observadores internacionales.

Hoy mismo, Voronin se reunió con el representante de la Unión Europea en Moldavia, Kalman Mizsei, con quien acordó impulsar medidas para lograr la concordia nacional y la unidad de la sociedad, e invitó a Chisinau la semana próxima al primer ministro checo, Mirek Topolanek, cuyo país preside este semestre la UE.

La Unión Europea mostró su satisfacción por la decisión de las autoridades moldavas de repetir el cómputo de los votos, aunque la oposición declaró que el nuevo escrutinio no servirá de nada y se negó a participar en él.

Según los partidos opositores, las principales irregularidades tendrían que ver con las listas del censo, en las que las autoridades habrían incluido ilegalmente los nombres de unos 400.000 electores ausentes en el país o, incluso, fallecidos.

Conforme al primer escrutinio, los comunistas obtuvieron el 49,48 por ciento de los votos, resultado que les permite controlar la Cámara, pero no les da la mayoría cualificada de tres quintos necesaria para elegir por sí solos al presidente del país, que en Moldavia es prerrogativa de los diputados.