Población mundial: ¿demasiada gente o demasiado pocos?


En las pasadas tres décadas se ha duplicado la obesidad en la población mundial, según estudio

En las pasadas tres décadas se ha duplicado la obesidad en la población mundial, según estudio

Si el mundo sigue con los hábitos demográficos de Europa, y eso es mucho decir, para 2200 podría ser el hogar de una población de menos de la mitad de su nivel actual, y vivir en casas construidas para casi tres veces más de habitantes.

Con la estimación de que la población mundial superará los 7.000 millones el 31 de octubre, muchas de las preocupaciones a corto plazo de los políticos giran en torno a la obtención de recursos adicionales para las 2.000 a 3.000 millones de personas que se espera que nazcan en el próximo medio siglo.

Números de esta magnitud inevitablemente evocan visiones terroríficas de escasez y el caos.

Pero, de hecho, las mejoras en la producción de alimentos y la tecnología han permitido seguir creciendo a la población sin obstáculos y con relativa facilidad, y la potencial pesadilla real se basa más en el rápido envejecimiento de las personas, combinado con una caída brusca de los nacimientos tanto en los países ricos como pobres.

Muchos demógrafos y planificadores a largo plazo dicen que el desafío para el próximo siglo no será tanto tratar con un mayor número de personas como lidiar con una población envejecida mayor y quizá con personas dependientes mientras se encuentran nuevas estrategias para ofrecer prosperidad, empleo y servicios esenciales.

La tendencia ya ha quedado plasmada en la actual crisis financiera al encarecer las cuentas de salud y cuidado social y quizá también socavar la productividad. Pero mientras los políticos se comprometen más con las preocupaciones a corto plazo, los expertos dicen que no hay suficiente discusión sobre los desafíos demográficos a largo plazo.

"Es un mundo que no se va a parecer en nada a cualquier mundo o población que haya existido antes", opina Jack Goldstone, profesor de política pública y destacado experto demógrafo en la Universidad George Mason de Washington.

"Pensábamos que la sobrepoblación iba a obligar a la humanidad a expandirse a las estrellas. Eso no parecer ser el problema en absoluto. Y la política no está nada configurada para hacer frente a estos temas a largo plazo", añade.

Con muchos de los países más pobres del mundo aún con un fuerte crecimiento, el índice de fecundidad mundial - el número de niños por pareja - sigue estando en 2,5, más que suficiente para sustituir a cada persona que vive en la actualidad.

Pero en los países ricos, el índice ya ha caído en picada. En Rusia, Singapur y otros países desarrollados se han introducido políticas para impulsar la natalidad pero con éxito dispar.

Las predicciones exactas varían, pero la mayoría de las proyecciones sugieren que la población mundial alcanzará un máximo de unos 9.000 millones de habitantes alrededor del 2070 y después comenzará la caída, quizá muy deprisa.

Un mundo saturado y más viejo

En el mundo occidental, esa fecha será cuando los niños del "baby boom" - muchos de ellos sin descendencia o con menos hijos, si la tendencia se mantiene - lleguen al final de sus vidas. En el mundo en desarrollo, la "abultada juventud" - una gran cohorte de jóvenes que actualmente dominan Oriente Medio - también se estará extinguiendo.

"El declive de la fecundidad ha ido realmente más rápido en el mundo desarrollado pero está cayendo muy bruscamente en la mayoría de los países con ingresos medios e incluso en algunos de los países más pobre", alerta Daniel Cotlear, experto en población del Banco Mundial y especialista en América Latina.

"Con una población cada vez más envejecida, eso supone desafíos", asevera.

Para 2030 más de una tercera parte de la población en un determinado número de países occidentales, así como en algunas economías asiáticas, como Japón y Corea, tendrá más de 65 años.

Muchas naciones en vías de desarrollo, muy especialmente China con su política de hijo único pero también un creciente número de otros países, seguirán esa tendencia, a menudo sin recursos financieros para ayudar a pagar el costo de los cuidados médicos.

"Es la cuestión fundamental de nuestro tiempo", opina Michael Hodin, director ejecutivo de Global Coalition on Ageing, con sede en Nueva York, y un veterano miembro en el Consejo de Relaciones Exteriores.

"Los números son impresionantes. Las proyecciones exactas varían pero eso no importa mucho realmente porque todas van en la misma dirección", sostiene.

En el mundo desarrollado, muchos países confían en un gran número de trabajadores contribuyentes para pagar las prestaciones sociales, de salud y las pensiones de un grupo de personas mayores relativamente pequeño. En los países más pobres, las grandes familias tienden a cuidar de sus ancianos.

Ninguno de esos modelos, dicen los expertos, está diseñado para tratar con los cambios demográficos de cada vez más ancianos y menos jóvenes.

¿Planeta vacío?

"La imprevisibilidad es enorme. Pero podría ser un mundo muy extraño", asegura Sergei Scherbov, jefe del grupo de investigación en el Instituto de Demografía de Viena.

No obstante, Scherbov es de los optimistas. "Este será un mundo más viejo pero también mucho más educado", dice. "La gente cada vez está más sana. Personalmente creo que nos adaptaremos a todas estas cosas", agrega.

Las proyecciones mundiales del Programa de Población Mundial en el Instituto Internacional para el Análisis Aplicado de los Sistemas asume que la esperanza de vida seguirá aumentando. Si no lo hiciera, la población podría caer más rápidamente dentro de un siglo.

La gran pregunta a la que nadie sabe responder con certeza, dicen los expertos, es si es posible planificar un crecimiento económico que genere empleos y esperan que tanto los trabajadores mayores como los más jóvenes sean parte de la fuerza laboral.

En el peor escenario de conflicto, un conjunto de ancianos y gente de mediana edad podría bloquear los empleos y ejercer una presión feroz para mantener unos derechos insostenibles, mientras una juventud enojada siente cómo se le cierran las oportunidades para verse al final obligada a pagar la factura financiera.

Algunos creen que quizá el fenómeno ya se hace visible en algunas partes del mundo desarrollado.

"El problema real sobre el envejecimiento de la población es un problema de crecimiento económico", dice George Mason de la Universidad de Goldstone.

"Si tenemos crecimiento, podemos permitirnos las pensiones y el cuidado de los mayores. Pero si no lo tenemos, todo el mundo va a sufrir", concluye.