Los discapacitados intelectuales viven 10 años menos que la población general, según un estudio

BARCELONA, 24 (EUROPA PRESS)

La esperanza de vida de los catalanes con discapacidad intelectual es diez años menor que la de la población general, ya que este colectivo envejece prematuramente por la falta de programas de atención específicos, según explicó hoy el director del estudio Seneca sobre envejecimiento y discapacidad, Ramón Novell.

En Catalunya, hay aproximadamente 40.000 personas con discapacidad intelectual, de las cuales el 34,26 por ciento tiene 40 años o más. El estudio se inició en el año 2000, desde cuando se estudiaron cerca de 300 personas de estas características con discapacidad intelectual leve o moderada.

Una de las principales conclusiones del informe es que los discapacitados intelectuales envejecen antes por, --a excepción de los que padecen Síndrome de Down--, la falta de programas de promoción de la salud específicos, el "reducido acceso" a los servicios sanitarios y la necesidad de promover servicios sociales y sanitarios para este colectivo. Así recomiendo, garantizar su acceso.

Este proceso de envejecimiento prematuro va acompañado de otros problemas de salud y uno de los datos más destacados es que una de cada cuatro personas tiene trastornos mentales y estos son más frecuentes que entre la población general. El sobrepeso también destaca entre estas personas, ya que la mitad tiene sobrepeso y una de cada cuatro es obesa, y la mayoría no sigue una dieta adecuada.

También dos de cada diez tienen alguna enfermedad neurológica, especialmente epilepsia y secuelas de una embolia cerebral; una de cada diez tienen una enfermedad cardiovascular y también sufren enfermedades respiratorias, digestivas, del sistema renal y genital y dermatológicas, entre otras. Los problemas osteoarticulares son también más frecuentes entre los discapacitados intelectuales, ya que la mitad tienen artrosis y una de cada cuatro osteoporosis.

A pesar de ello, la media de contactos con los servicios sanitarios y sociales es menor que el resto de la población, ya que se sitúa en el 4,1 contactos anuales, mientras que la media es de 6,6 entre los hombres sin discapacidad intelectual y 8,7 entre las mujeres. Una de las principales limitaciones para acudir a estos servicios es la necesidad de un acompañante.

Estas personas también tienen un deterioro prematuro en sus habilidades para la vida diaria, especialmente a partir de 60 años, y en algunos casos no es consecuencia del envejecimiento. Una de cada cuatro personas necesita la ayuda de un tercero para su higiene personal y el deterioro funcional es más grande y aparece de forma prematura en personas con Síndrome Down.

FALTA DE SERVICIOS ESPECIALIZADOS

Novell señaló que son necesarias más plazas de atención a este colectivo, más profesionales y con formación específica y programas de atención pensados especialmente para los discapacitados intelectuales. El informe revela que el 92,5 por ciento de las que tienen deterioro cognitivo y funcional y el 88,3 por ciento de las que tienen una conducta desafiadora están en servicios con ratios de atención insuficientes.

El estudio Seneca señala que esta población necesita una mejor y más amplia atención a nivel de salud, de seguimiento médico y de partición en programas preventivos y de promoción de estilos de vida saludable.

La consellera de Acción Social y Ciudadanía, Carme Capdevila, aseguró que en los próximos años el Govern incrementará los servicios para atender a estas personas, y avanzó que el próximo programa de cobertura de servicios sociales tiene que ser más flexible y dar un paso adelante para que "los servicios se adapten a las necesidades de las personas" y no al revés.