El adiós a Alfonsín se coló en el 25 aniversario del regreso de la democracia

  • Buenos Aires, 1 abr (EFE).- Una inconfundible sensación de adiós a Raúl Alfonsín se coló desde octubre pasado en el estadio Luna Park de Buenos Aires, cuando miles de radicales celebraron 25 años del regreso de la democracia y esperaron, en vano, la presencia del ex presidente, ya gravemente enfermo del cáncer que acabó con su vida.

Buenos Aires, 1 abr (EFE).- Una inconfundible sensación de adiós a Raúl Alfonsín se coló desde octubre pasado en el estadio Luna Park de Buenos Aires, cuando miles de radicales celebraron 25 años del regreso de la democracia y esperaron, en vano, la presencia del ex presidente, ya gravemente enfermo del cáncer que acabó con su vida.

"Alfonsín está muy enfermo. No va a venir", murmuraron en ese momento los seguidores del veterano político, quien falleció ayer en su domicilio de Buenos Aires, a los 82 años, y protagonista central de aquel día por haber sido el primer gobernante democrático después de siete años de una nefasta y sangrienta dictadura militar (1976-1983).

De alguna manera Alfonsín estuvo en el acto de octubre. Mediante un vídeo grabado que se proyectó en una pantalla gigante, el ex gobernante argentino (1983-1989), destrozado por un cáncer pulmonar que se le detectó en 2007, transmitió un mensaje con fuerte impronta democrática.

"Es imprescindible que nos demos cuenta de que tenemos que trabajar juntos, que es necesario el diálogo. La democracia no es simplemente el ejercicio de la libertad, sino también la búsqueda de la igualdad", casi rogó.

Hoy, desde la distancia, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Chile, Michelle Bachelet, así como los ex mandatarios Felipe González (España), José Sarney (Brasil), Ricardo Lagos (Chile), Jimmy Carter (EE.UU.) y Julio María Sanguinetti (Uruguay) se plegaron al homenaje tras su fallecimiento y lo definieron como un "sinónimo de democracia y honestidad política".

Al recordar que Alfonsín fue "la voz" a la que se había recurrido en Argentina "en los momentos más difíciles", Lagos contó que estando preso en 1986 un compañero de celda le acercó una pequeña radio de pilas a través de la cual escuchó que el entonces presidente argentino reclamaba su libertad.

En el encuentro del pasado 30 de octubre las imágenes mostraron a un Alfonsín bastante mejorado respecto a un mes atrás, cuando el ex jefe del Estado había sido homenajeado por el Gobierno de la peronista Cristina Fernández con el descubrimiento de un busto con su efigie en la Casa Rosada.

Las lágrimas de los radicales que colmaron el Luna Park, sin embargo, presagiaron el final.

"No sigan hombres, sino ideas. Los hombres pasan o fracasan, y las ideas se renuevan y sirven para transformar la democracia", solía pregonar Alfonsín entre los jóvenes radicales.

Como si desafiara los designios de su líder, uno de los jóvenes se atrevió a exhortar a quienes presenciaban el acto en el Luna Park a marchar hacia la casa del enfermo ex presidente, distante unas quince cuadras.

Muchos supieron que esa noche era la última oportunidad para despedirse del "padre de la nueva democracia".

Varios de ellos, también, se concentraron anoche frente a las puertas de su vivienda, en el barrio porteño de Recoleta, para despedirle con velas encendidas y corear el nombre del presidente que sentó en el banquillo a las juntas militares de la dictadura y condujo el restablecimiento de la democracia en Argentina.