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Dos jóvenes bolivianas con discapacidad reciben tratamiento en Madrid gracias a la Fundación Juan XXIII y World Vision


MADRID|
Dos jóvenes bolivianas con discapacidad reciben tratamiento en Madrid gracias a la Fundación Juan XXIII y World Vision

Dos jóvenes bolivianas con discapacidad reciben tratamiento en Madrid gracias a la Fundación Juan XXIII y World Vision MADRID | EUROPA PRESS

La Fundación Juan XXIII Roncalli y World Vision han puesto en marcha un proyecto piloto para atender a personas con discapacidad de países en desarrollo. Las primeras beneficiarias han sido Ruth y Anaí, dos jóvenes bolivianas de 19 y 24 años con discapacidad auditiva, que han estado tres meses en Madrid (España) para recibir diagnóstico, tratamiento y formación.

El director general de la Fundación World Vision, Javier Ruiz Gaitán, explica que en muchos países del mundo, si eres niña y con alguna discapacidad, como Anaí o Ruth, "eres la persona más discriminada porque a la discriminación por edad y género se le suma la propia discapacidad", señala Ruiz en una entrevista con Europa Press.

Una idea que reitera la directora de Responsabilidad Social Corporativa, Mar Muñoz Antrás, quién explica que, tras 50 años trabajando por la integración laboral de personas con discapacidad intelectual en España, la Fundación Juan XXIII ha decidido "dar el salto" a la cooperación al desarrollo porque "en los países en vías al desarrollo es muy importante ayudar y proteger a las personas más vulnerables entre los vulnerables que son las personas con discapacidad y más específicamente con discapacidad intelectual".

Además, con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra el próximo sábado 3 de diciembre, Muñoz recuerda que en España "hay un déficit de formación en cuanto a la discapacidad intelectual" y señala que las personas con discapacidad intelectual pueden aportar muchas cosas positivas a las empresas como "la actitud frente al trabajo, su capacidad de resistencia al fracaso, la motivación, las ganas por aprender, la ilusión por todo, el esfuerzo y, sobre todo, la integración y la normalización".

El próximo 12 de diciembre Ruth y Anaí, junto con su profesora Lily R. Moreno que les ha acompañado en todo el proceso, vuelven a su hogar en Isoso (Bolivia) el centro de educación especial 'El Arca', donde transmitirán todos los conocimientos aprendidos a sus compañeros.

En el centro 'El Arca' se atiende a 85 niños, de los cuáles 60 son internos. Actualmente, todos ellos son mayores de 8 años y todos tienen algún tipo de discapacidad: psicomotora, visual, auditiva y/o intelectual.

Ruth llegó al centro con cinco años tras ser abandonada por sus padres. "No tenemos ningún dato de ellos -explica su profesora Lily--. Lo único que ella recuerda es que a los 3-4 años sí que escuchaba pero que después de tener un percance jugando con agua, perdió la audición. Parece que nadie la auxilió a tiempo ni la llevaron a un centro médico. A los 5 años la trajeron los servicios sociales del Gobierno y la acogimos en el centro".

Ahora, con 19 años está a punto de terminar la escuela regular a donde acude todas las mañanas. Por las tardes recibe apoyo en 'El Arca' con una profesora particular y hace talleres. Aunque durante algunos años sí llevó audífonos, la falta de información y de recursos para su mantenimiento, le hicieron dejar de usarlos. Con este viaje a España buscaban un nuevo diagnóstico y analizar las posibilidades para poder mejorar su audición.

Finalmente, el diagnóstico realizado por los especialistas del Hospital Gregorio Marañón coincidió con el recibido en Bolivia: Ruth tiene una hipoacusia profunda y gracias a este proyecto piloto, le han colocado un audífono nuevo. Según su profesora Lily, al principio fue muy difícil: "Estaba muy nerviosa, agobiada, porque escuchaba todo de golpe, ruido, conversaciones y fue un impacto fuerte. Además, es como una niña pequeña porque te escucha pero no te entiende. Está aprendiendo todo de nuevo gracias a una logopeda y cada día se encuentra mejor. Ha sido muy bueno para ella".

Para Ruth es una alegría poder escuchar la música y a sus compañeros. "Me siento muy feliz cuando estoy en la Fundación y me encantaría volver a España el año que viene porque es muy grande y muy bonito", confiesa Ruth a Europa Press mientras afirma con alegría que lo que más le gusta es "pintar y hacer deporte".

El diagnóstico de Anaí no ha sido tan bueno porque, en su caso, no se ha podido recuperar nada de audición. Aún así, asegura que está "feliz" y "emocionada" de este viaje a Madrid. Con sus 24 años y abandonada por sus padres debido a su discapacidad cuando era una niña, siempre ha vivido con su tía y desde los 14 años trabaja. El año pasado llegó a 'El Arca'. "Es muy independiente y cocina muy bien", explica su profesora. En 'El Arca' dedica las mañanas a labores más cotidianas como cocinar, limpiar o ayudar al mantenimiento. Por las tardes tiene sus clases que le ayudan a mejorar. "Ella se comunica muy bien porque sabe leer y escribir muy bien y le gusta", añade.

Así, Anaí no duda en afirmar que todo lo aprendido lo va a compartir con todos sus compañeros en Bolivia. "Aquí estoy trabajando y aprendiendo mucho y me encantaría volver el año que viene", añade.

Por su parte, Lily valora la experiencia como "muy buena" y explica que se lleva muchas ideas para cambiar la organización de los talleres en 'El Arca'. A pesar de que las condiciones no son iguales "no tenemos tantos medios", la educadora cree que adaptar los talleres como lo tienen en Madrid, "sería muy beneficioso para todos, estudiantes y profesores".

Según datos de World Vision, el 56% de las personas con discapacidad registradas en la región de Bolivia donde trabajan, no dispone de seguro de salud, el 30% no accede a ningún tipo de educación y un 36% lo hace únicamente a la educación primaria lo que hace que "tengan unas posibilidades muy limitadas de ejercer un oficio o profesión que les permita llevar una vida económicamente independiente".

Además, tal y como informan las ONG, el principal problema que sufren estas personas es la invisibilidad a la que se ven sometidos. "Muchos padres de familia ocultan a sus hijos con discapacidad, evitando de esta manera que puedan gozar de un derecho tan fundamental como el derecho a la identidad. No registran su nacimiento en el registro civil correspondiente, lo que hace que tengan vetado el acceso a la educación o a los servicios de salud", aseguran los portavoces.

SINERGIAS PARA CREAR UN MUNDO MÁS JUSTO

Desde 2006 World Vision apoya la labor de 'El Arca' en Bolivia donde se trabaja en todos los ámbitos. Según explica Ruiz Gaitán, "si no se trabaja en todos los niveles, la integración de las personas con discapacidad es imposible". Así, se trabaja con el Gobierno "para garantizar que la ley proteja a los niños con discapacidad, aprobada en 2012"; con las familias para "sensibilizarlas e informarlas en cómo pueden ayudar a sus hijos con discapacidad"; con las comunidades, "para garantizar que en los centros escolares que haya personas con discapacidad leve integradas en la educación formal, puedan aprender un oficio y puedan tener una salida para el empleo", explica.

En concreto, en este proyecto piloto han colaborado varias empresas. Además de la Fundación Juan XXIII y World Vision, la Fundación Pelayo ha participado rehabilitando las estancias del centro 'El Arca', GAES ha proporcionado los audífonos nuevos de Ruth, el ministerio de educación de Bolivia asume los sueldos de los profesores del centro 'El Arca' y la municipalidad aporta el dinero para su manutención. "Para tener un mundo más justo, redistribuir la riqueza, defender el medio ambiente es clave que se unan gobiernos, empresas, sociedad civil", afirma Ruiz Gaitán, citando el número 17 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, donde se hace especial énfasis en la necesidad de construir alianzas.

Los interesados en colaborar con este proyecto pueden llamar al 900 902 022 o enviar un SMS con la palabra BECA al 38013 para donar 3 euros a mejorar las infraestructuras del centro 'El Arca' y a seguir dando becad de cooperación a niñas como Ruth y Anaí.