Maximiliano renace a los 40 años al descubrir que fue robado en la dictadura argentina

ARG Buenos Aires|

Maximiliano Ruiz se siente agradecido y feliz desde que descubrió hace unos meses su verdadero origen y conoció a la familia que le buscaba desde 1976 cuando desaparecieron sus padres, militantes de izquierda en Argentina.

El 3 de octubre pasado, este hombre de 40 años, que ni siquiera sabía que era adoptado, recibió una llamada de Abuelas de Plaza de Mayo para anunciarle que es hijo de Ana María Lanzillotto y de Domingo Menna, comandante del guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP, marxista).

Fue identificado solo como el Nieto 121 recuperado. Unos 500 bebés fueron robados al nacer con sus madres en cautiverio, durante la dictadura de 1976-83.

"Estoy viviendo ésto con felicidad", dice a la AFP e inmediatamente reflexiona sobre lo que llama "resignificados": estudió medicina, tal como su padre biológico (aunque éste no terminó la carrera), y descubrió unos poemas de Lanzillotto que pudo haber escrito él.

Cuenta que tuvo el apoyo total de María, su esposa abogada, y que debió "versionar" su historia real para sus hijos, Mauricio, de 6 años y Carmela de 4.

"Les dije que tenía una noticia muy feliz para darles, que yo no había salido de la panza de la abuela Mónica como pensaba". Les contó que su verdadera madre había muerto y que nadie se lo había dicho nunca para que no estuviera triste. Pero les adelantó que quizá tendrán que cambiar de apellido.

Su vida cambió completamente en mayo fue contactado por la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). En una investigación a una partera condenada por entregar partidas de nacimiento falsas en una clínica de Wilde -al sur de Buenos Aires- encontraron la suya con elementos sospechosos.

"Me sorprendió la llamada, pero estaba seguro que no era yo". cuenta.

Le comentó a la que siempre consideró como su madre y ella le aseguró que no podía ser cierto.

"La vi tan segura, tan tranquila que me pareció haberme preocupado en vano". Terminó accediendo a hacerse la prueba genética por la admiración que siente de la tarea de Abuelas de Plaza de Mayo.

Meses más tarde, cuando "lo tenía bastante descartado", recibe la llamada donde le piden presentarse de urgencia en la CONADI.

"Allí intuí todo".

Hasta este mes había sido hijo de una pareja separada a la que quiere mucho. Era el hermano mayor de Marina, y celebraba su cumpleaños cada 24 de agosto.

"Me quedé como media hora dentro del auto sin poder arrancar, con una revolucion interna".

Ahora "de golpe tengo un hermano dos años mayor", dice Maximiliano sobre Ramiro Menna, con quien tiene un parecido extraordinario.

Ramiro, un docente en la Rioja (noroeste de Argentina), militante de izquierda y exmisionero salesiano en Etiopía, nunca bajó los brazos para buscar al bebé que su madre llevaba en la panza cuando la secuestraron.

"Cuando me encontré con Ramiro fue una corriente de afecto inmediata y era como si nos conociéramos de toda la vida", dijo Maximiliano, seguidor de la Logosofía, una doctrina ético-filosófica que investiga el destino del hombre.

La misma conexión la tuvo con el clan Menna-Lanzillotto. "Una alegría, un amor impresionante".

Maximiliano se sorprende al saber que su padre biológico estudiaba medicina cuando empezó su militancia política.

"En casa (de crianza) no había médicos, a mí me interesó desde la secundaria, pero también tuve mi curiosidad con la política y las humanidades. En la universidad participé de una cátedra sobre el Che Guevara", comentó. Se define como una persona de centro.

Además de médico a domicilio, tiene un consultorio de medicina homeopática y es profesor en la Universidad Maimónides.

Creció en un hogar con libertad de pensamiento, apoya la defensa de los derechos humanos, y de la dictadura dice que fue la peor. Pero también duda de la legitimidad de la lucha armada guerrillera. "Tengo mucho para leer ahora", dice sobre los archivos de sus padres.

El sentimiento que predomina es la "gratitud". "Por tener la familia que me crió, y después por conocer a esta familia que me estuvo buscando", indicó.

"No es que reemplace una familia por otra sino que siento que se amplió la familia".

"Me contaron que mi mamá (de crianza) había estado buscando (hijos) muchos años, no quedó embarazada y le pasaron el dato de esta clinica de Wilde. El 24 de agosto de 1976 la llaman y le dicen que hay un bebé que dejó abandonado una chica de 15 años", reveló.

"Tenía el cordón umbilical aún".

Pero Maximiliano comprende lo que ellos "pudieron haber vivido y los temores que pudieron haber tenido".

Tras enterarse, Maximiliano inmediatamente se preocupó por sus padres.

"Qué iba a pasar con ellos desde el punto de vista legal y cómo se iban a sentir ellos con todo esto que venía", explicó.

"Los quiero mucho, tengo una muy buena relación con ellos".