Rincón inicia por segundo año consecutivo el programa de atención psicosocial a menores víctimas de malos tratos


MÁLAGA|

La Concejalía de Políticas Sociales e Igualdad del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria ha informado de la puesta en marcha, por segundo año consecutivo, del programa de Atención Psicosocial a menores de mujeres víctimas de Violencia de Género, según ha indicado la concejala del área, Yolanda Florido (PSOE), quien ha añadido que participarán cinco menores.

A través de este servicio, impartido por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) a través de la Asociación Amuvi, se facilita a las mujeres que están siendo atendidas en los recursos del Centro Municipal de Información a la Mujer (CMIM), una atención psicológica individualizada para sus hijos, víctimas directas e indirectas de la situación de violencia y de los efectos negativos que para su desarrollo, psicológico y emocional, supone el haber estado expuestos a este tipo de violencia.

"El objetivo del programa es mejorar el bienestar psicosocial y atender las necesidades socioeducativas de los menores que sufren los efectos de la violencia de género", ha explicado Florido.

La alcaldesa de Rincón de la Victoria, Encarnación Anaya (PSOE), ha señalado, por su parte, que "la continuidad en la prestación del servicio, pionero el pasado año en el municipio, es fruto de la coordinación y colaboración con la Administración autonómica, ante la necesidad de prestar un servicio prioritario para menores vulnerables en un entorno difícil".

"Seguimos trabajando para poner a disposición de nuestros vecinos acciones y medidas necesarias para paliar la violencia de género de forma integral con labores de sensibilización y prevención desde las primeras edades, buscando la implicación de los agentes sociales bajo una coordinación máxima", ha sostenido.

El servicio se presta de forma semanal, los miércoles, con una atención individualizada a menores, intervención familiar (unidad de convivencia) y orientación y asesoramiento a las madres. Las terapias se centran en la superación de los efectos producidos por la exposición a la violencia de género con el objetivo de alcanzar el bienestar psicosocial de los menores y prevenir posibles comportamientos violentos en el futuro, así como evitar reproducir estos comportamientos aprendidos por la observación de la violencia.