Condenado por dar un bofetón y amenazar a su hija por tomar partido a favor de la madre en la separación

SANTANDER, 8 (EUROPA PRESS)

El Juzgado de lo Penal número 2 de Santander ha condenado a 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad y cuatro días de localización permanente a un padre que dio un bofetón a su hija y la amenazó a raíz de una discusión sobre la separación de los padres en la que la chica se puso de parte de la madre.

Según se explica en la sentencia, conocida hoy, los hechos ocurrieron el 7 de febrero de 2008 en un centro comercial de Santander donde el padre se encontraba con sus dos hijos, la chica de 14 años y un niño de 11, durante una de las visitas establecidas en el régimen de separación. En un momento determinado, y como consecuencia de una discusión previa con su hija sobre la separación y sobre el partido tomado por la chica a favor de la madre, el padre la cogió por la parte posterior del cuello acercando la cara de la menor a la suya y recriminándole con distintas frases.

"Ten cuidado conmigo, no me intentes joder", "eres una embustera, como metas a tu hermano en un follón te vas a enterar, te vas a cagar"; "no me vaciles o te doy un bofetón en la cara"; "cuidadito con joder a tu hermano, como se lo digas a tu madre y le castiguen o le pase algo, lo mismo te va a pasar a ti", le espetó a la hija.

A continuación la soltó y reanudó su camino por el centro comercial, momento que aprovechó la menor para contestarle, ante lo cual él se volvió, le dio una bofetada y le dijo: "que te calles o te doy otro bofetón, es la primera vez que te doy y te aguantas".

La madre llevó esa noche a la menor a la Clínica Mompía y fue atendida en el servicio de urgencias, pero no se observó lesión alguna y fue diagnosticada de una contusión leve.

El Juzgado condena ahora al padre por un delito de violencia doméstica y otro de amenazas. Además de la pena de localización y los trabajos a favor de la comunidad, se le ha prohibido tener o portar armas durante 18 meses y no podrá acercarse a menos de 200 metros de su hija o su vivienda en el plazo de ocho meses, durante los cuales tampoco podrá comunicarse con ella, por lo que queda en suspenso el régimen de visitas con la menor durante ese tiempo.