El amor para los chilenos no entiende de horarios ni contratos

  • Santiago de Chile, 13 feb (EFE).- El amor no entiende de horarios ni contratos, de días laborales o festivos, porque cuando el flechazo surge en la oficina, ir a trabajar se convierte en todo un placer, al menos para el 40 por ciento de los chilenos que afirma haber vivido un romance entre computadores.

El amor para los chilenos no entiende de horarios ni contratos

El amor para los chilenos no entiende de horarios ni contratos

Santiago de Chile, 13 feb (EFE).- El amor no entiende de horarios ni contratos, de días laborales o festivos, porque cuando el flechazo surge en la oficina, ir a trabajar se convierte en todo un placer, al menos para el 40 por ciento de los chilenos que afirma haber vivido un romance entre computadores.

De ellos, quienes mantienen una relación estable tendrán mañana la ocasión de celebrar San Valentín lejos de informes y reuniones, pero los que fraguaron su pasión a escondidas de jefes, compañeros y esposos habrán de esperar hasta el lunes para festejarlo.

Según una encuesta de la página web Trabajando.com, cuatro de cada diez chilenos declaran haber compartido más que un café con algún compañero de trabajo, aunque el 26 por ciento del total de encuestados asegura que mantuvo oculto ese romance.

No esconden ese idilio el siete por ciento de los consultados, que mantienen viva la llama de la pasión con miradas de complicidad que asoman tras las pantallas, mientras que otro siete por ciento asegura que su romance continúa conquistando espacio entre papeles, correos y faxes.

En cambio, seis de cada diez encuestados afirma que nunca un compañero de trabajo le hizo suspirar entre bostezos de cansancio, aunque un 27 por ciento dice que no le importaría pasar a tener un aliciente más para levantarse con una sonrisa cada día.

"Lo importante de todo esto es tener claro que los amoríos en el trabajo no deben afectar el rendimiento y la producción de los trabajadores. Lo único que puedo aconsejar es que se separen los temas", señala Juan Pablo Swett, director general de Trabajando.com.

Sin embargo, en ocasiones son las propias empresas las que echan tierra para impedir que el amor florezca, ya que el 44 por ciento no permite que sus trabajadores se lleven demasiado bien y otro 34 por ciento ve con malos ojos los destellos que iluminan los rostros de sus empleados.

Referente obligado en la vida cotidiana, el lugar de trabajo se ha convertido así en un campo lleno de oportunidades por explorar, ya que los chilenos pasan en él un mínimo de 45 horas a la semana, lo que les quita mucho tiempo para indagar en otros terrenos.

La trayectoria profesional es además uno de los aspectos que más se privilegia en la sociedad chilena actual, en la que las mujeres, cada vez con mayor nivel de estudios, ascienden a puestos importantes y priman su independencia económica frente a su vida familiar.

En el plano personal, el amor sigue jugando un papel esencial, pero ese sentimiento se desvincula poco a poco tanto del sexo como del matrimonio, y adquiere una forma más moldeable según las necesidades de la pareja, de sus expectativas, de su concepción de la vida.

De hecho, cada vez son menos los matrimonios que se contraen en Chile, un país que se dice católico pero que tiene su propia idea de concebir la religión, entendida más bien como un sentimiento profundo que como una serie de normas que rigen la vida privada.

Esto se plasma en un acusado descenso en el número de matrimonios, ya que en 1998 se contrajeron en este país 74.745 bodas, mientras que diez años después se contabilizaron 57.404, un 23 por ciento menos, según las estadísticas del Registro Civil.

Estas cifras muestran además un retraso en la edad en que los chilenos se casan, ya que el 16,4 por ciento de aquellos que lo hicieron en 1998 tenía entre 21 y 25 años, mientras que el año pasado la mayoría de los contrayentes (el 14%) tenía entre 26 y 31 años.

Además, los chilenos tienen más claro que cada uno es libre de administrar su propio patrimonio, y si en 1998 sólo el 26,6 por ciento de los matrimonios optaba por el régimen de separación de bienes, el año pasado fue el 42,2 por ciento el que eligió ese sistema.

Este profundo cambio en la concepción de la familia y del matrimonio se manifiesta desde el restablecimiento de la democracia, en 1990, cuando se registraron 387.094 nacimientos, el 65 por ciento dentro del matrimonio, mientras que ese año se celebraron 104.740 bodas.

Las cifras muestran que el descenso del número de casamientos y el aumento de niños nacidos de padres solteros ha sido desde entonces progresivo, hasta alcanzar en 2007 un total de 251.860 alumbramientos, sólo un 37,5 por ciento de ellos dentro del matrimonio, y 59.134 bodas.

Sea en la oficina o en el hogar, bajo el manto del matrimonio o tras las sábanas de la infidelidad, los chilenos celebrarán en San Valentín que el amor no entiende de lugares perfectos ni fechas apropiadas, que vale la pena sólo porque hace la vida más llevadera.