García-Gasco elogia el anteproyecto de Ley de maternidad de la Generalitat porque "favorece el bien común"

VALENCIA, 7 (EUROPA PRESS)

El cardenal monseñor Agustín García-Gasco aseguró hoy que el anteproyecto de ley de Protección de la Maternidad, presentado ayer por la Generalitat valenciana, es una medida que hay que recibir "con alegría y esperanza, pues viene en ayuda de las madres que quieren sacar adelante la vida de sus hijos que laten ya bajo su corazón". Según el purpurado, con esta iniciativa, que "favorece el bien común", se reconocen también "los derechos de la vida humana más inocente e indefensa", informaron hoy fuentes del Arzobispado.

El cardenal añadió que "la defensa de la mujer que quiere ser madre y la protección del no nacido son asuntos que superan cualquier consideración ideológica porque responden a la más básica vocación humana de hacer el bien a los demás".

Por ello, deseó que esta iniciativa legislativa "cuente con el apoyo de todos los grupos parlamentarios de las Cortes Valencianas y con su compromiso de mejorar el proyecto en todo aquello que se pueda". Por el contrario, "sería una gran decepción que no se actuara con esta sintonía, cuando ya existen precedentes de leyes que han obtenido el consenso unánime de la Cámara", precisó.

Además, García-Gasco añadió que "la sociedad civil valenciana, y en su seno la comunidad cristiana, está también llamada a dar su apoyo a su iniciativa" e insistió en que "nadie debe quedarse indiferente ante la interpelación de humanidad que nos llega de la vida humana más vulnerable y de las madres que luchan por ella".

"Los aspectos que afectan a la economía, a la sanidad, a la educación, a la justicia, al bienestar social y a la inmigración, que recoge el anteproyecto de ley, requieren que el tejido social se movilice de una manera positiva contribuyendo con su solidaridad a los derechos de las madres y de sus hijos", aseveró.

En esta línea, agregó que la defensa de la vida humana y de los derechos de madres e hijos "no son una actuación que responda a un credo ideológico, religioso o político: responde a la cultura de la dignidad humana, de los derechos fundamentales, de la consideración y el respeto hacia la mujer y de la protección de los más vulnerables".

Según el cardenal, "no se trata de imponer a nadie creencias o convicciones: se trata de actuar con realismo a favor de quien lo necesita con eficacia y solidaridad".

Finalmente, el purpurado manifestó que "apostar por el valor de la vida es invertir acertadamente en humanidad". En cambio, dijo, "sin una valoración positiva de la maternidad y de la vida naciente no hay futuro ni para la cultura, ni para la sociedad, ni para la civilización".

"En realidad --prosiguió-- cada niño o niña que viene a este mundo abre una puerta de esperanza que nadie puede legítimamente cerrarla".