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Los seis errores que no debemos cometer en los propósitos de año nuevo


  • "Los humanos funcionamos por ciclos para organizarnos mentalmente", explica el psicólogo y clínico psicoterapeuta de familia Pedro Rodríguez

  • Plantearse propósitos es algo bueno para estos ciclos, siempre que evitamos los errores más típicos que suelen echar todo al traste.

Los seis errores que no deben cometerse en los propósitos de año nuevo

Los seis errores que no deben cometerse en los propósitos de año nuevo lainformacion.com

1. "No pararse a pensar, antes de proponerse nada, sobre las propias capacidades".Perder un kilo de peso al mes está al alcance de cualquiera. Percer cinco no. Aplicado al caso de los idiomas, en un año podemos aprender un nivel básico de alemán, pero no convertirnos en bilingües. Uno de los errores más recurrentes consiste en ponerse propósitos que están fuera del alcance no sólo de uno mismo, sino del común de los mortales.

2. "Proponerse demasiadas cosas distintas o de forma muy general"Céntrate. Quien mucho abarca, poco aprieta. Proponerse demasiadas metas -ir al gimnasio, aprender idiomas, perder peso... todo el mismo año- es la mejor forma de no cumplir ninguna. Concreta: Aprender inglés no es un propósito, es una intención general. Estudiar dos horas de inglés por semana, sí es una meta alcanzable que realmente mejora nuestro nivel.

3. "Obsesionarse con los resultados o evaluar los progresos con demasiada frecuencia"Los propósitos de año nuevo tienen 12 meses de plazo. Los resultados no pueden observarse al primer mes, que es, por lo general, cuando más esfuerzo ponemos en cumplirlo. Evaluarse demasiado pronto conduce a la frustración, porque, como señala el psicólogo Rodríguez Sancho, "nadie puede parecerse a Tarzán con un solo mes de gimnasio".

4. "Esforzarse en exceso". Las carreras de fondo no se ganan corriendo mucho en un momento determinado. Los propósitos tampoco se cumplen de ese modo. Por el contrario, el sobreesfuerzo es una causa frecuente de abandono. Sobre todo al comienzo de la actividad. "Exigir un poco (solo un poco) cada día es garantía de que al día siguiente uno tenga fuerzas para exigirse otro poco", apunta el psicólogo. Al cabo del tiempo, la suma de esos "muchos pocos" habrá operado una mejora evidente. La moderación es la clave.

5. "Creer que el cumplimiento del propósito no puede divertir ni entretener". El esfuerzo es más llevadero si lleva acarreado un punto de placer. Quizá nos aburra correr, pero nos encante bailar. Tal vez no podemos recibir clases, pero sí aprender vocabulario con las letras de nuestras canciones favoritas. "A lo largo del día", dice Rodríguez, "estamos cargados de obligaciones familiares, profesionales, sociales, etc, por lo que nuestros propósitos no pueden convertirse en otra más".

6. "Quejarse por los sacrificios inherentes al cumplimiento del propósito". Manifestar repetidamente lo cansado que estamos tras ir al gimnasio al que nos hemos apuntado para perder peso no tiene ningún sentido. Es más: acaba convenciéndonos de que nuestro propósito es absurdo. Hay que ser firmes en este punto. "Ningún placer humano está exento de cierto grado de displacer. Todos queremos tener un puesto de trabajo, aunque nos cueste un mundo despertarnos por las mañanas". Si queremos mejorar en algo, no debemos protestar por los sacrificios que genera esa mejora.