La crisis obliga a adaptar el programa para la integración de inmigrantes del Este a otras nacionalidades

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

El Programa de Atención Integral de Minorías Étnicas para Inmigrantes de Europa del Este (APOI), que se desarrolla en un campamento de los barrios madrileños de Valdelatas y San Roque, se ha adaptado para acoger también ahora, como consecuencia de la crisis, a familias de otras nacionalidades en riesgo de exclusión.

Desde 1999 este programa, pionero en Europa, ha atendido a más de 2.000 familias que integran cerca de 7.000 personas, pero su objetivo ha adquirido en la actual situación de crisis económica un significado especial. Sólo en el primer trimestre de 2009 la ocupación de los centros se ha incrementado prácticamente el 50%: ha aumentado un 47% la media de familias atendidas y un 54% la media de personas acogidas respecto al año anterior.

APOI, que significa en la lengua rumana "bienvenido", nació como un servicio de acogida para familias inmigrantes con menores que involucra servicios en los ámbitos social, sanitario y educativo para las familias de minorías étnicas provenientes de Europa del Este, en colaboración del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

Sin embargo, en los últimos meses se ha observado un cambio en el perfil de los usuarios con un aumento significativo de personas y familias con larga estancia normalizada en Madrid, tales como hispanoamericanos, que se encuentran actualmente en riesgo de exclusión social. Por ello, desde este año está abierto a todas las familias extranjeras residentes en Madrid que se encuentren en situación de urgente necesidad, independientemente de su procedencia o nacionalidad.

Y es que para muchos inmigrantes, la perdida del trabajo supone la irregularidad administrativa ya que, al no tener contrato de trabajo en vigor no pueden renovar sus autorizaciones de permanencia en España. Algunas ONGs calculan que este hecho está afectando al 20% de los inmigrantes que hasta otoño de 2008 tenían trabajo.

La tasa de paro de la población extranjera (28%) es de hecho notoriamente superior a la de la población total (17,36%). Esta situación trae a su vez consigo un aumento en las situaciones de falta de recursos económicos y de alojamiento de las familias inmigrantes, que no cuentan con redes de apoyo en la ciudad.

Debido a esta situación se está detectando el retorno de uno de los cónyuges y los hijos porque, aunque cuenten con permisos de residencia de carácter permanente, con la perdida de empleo y las dificultades para trabajar la familia no pueden sobrevivir. Además para poder hacer frente a los problemas de embargos e impagos deciden abandonar el piso o alquilarlo para seguir pagando la hipoteca. La solución al final es que únicamente continúe en España, con gastos mínimos (vivienda compartida), el miembro de la familia que mantiene el trabajo.

El programa APOI está integrado por dos centros abiertos de acogida, que ofrecen 52 plazas familiares (30 en San Roque y 22 en Valdelatas). Complementariamente se trabajará el acceso a la vida comunitaria a través de la incorporación a pisos de alquiler. En conjunto son 162 plazas individuales.

TRES ETAPAS

El programa cuenta con tres etapas de intervención, cuya duración se determina según las necesidades de cada familia. En una primera instancia los inmigrantes -que son derivados por los servicios sociales del Gobierno regional y del Ayuntamiento de Madrid, el Samur social y otras entidades-, acceden al Centro Abierto de Acogida Familiar.

En este centro se brinda, entre otros servicios, información y orientación social, seguimiento sanitario, mediación familiar social, escolarización de los menores y talleres de orientación laboral. El objetivo de este primer nivel es mejorar las condiciones de vida de las personas, así como entregar las herramientas necesarias para que comiencen su proceso de integración.

En la segunda etapa, que ha sido denominada "Integración en la Comunidad", se orienta y acompaña a la familia para el acceso a una vivienda de alquiler en la capital o en un municipio de la Región, con el fin de fomentar y lograr su autonomía. Asimismo, se realiza acompañamiento y asesoría en la escolarización de los menores en la zona y en la gestión de empadronamiento.

El tercer nivel de intervención se enfoca en el seguimiento de las familias en su proceso de integración, así como en la evaluación de la iniciativa para mejorar y adecuar las actuaciones a las nuevas realidades de la inmigración.

APOI, que en la actualidad es gestionado por la Asociación Comisión Católica de Migraciones (ACCEM), cuenta con dos campamentos situados en Valdeletas y San Roque, en los que desarrolla las actuaciones.

A través del programa, 677 personas (201 familias) accedieron en 2008 a una vivienda de alquiler y recibieron asesoría para la realización de gestiones que les permiten a día de hoy participar en la sociedad madrileña. Además, los integrantes de las familias -según sus necesidades e intereses- participaron en cursos de castellano para extranjeros, talleres de habilidades, deberes y derechos, trámites administrativos y resolución de conflictos y convivencia.

En total, el año anterior se realizaron 236 cursos de castellano, 38 talleres de habilidades sociales, y 31 talleres dirigidos a padres y madres. Todos los menores asistidos desde 1999 -es decir, el 39% de las cerca de 7.000 personas atendidas- han sido escolarizados y han contado con las becas de comedor y libros. Asimismo, se ha empadronado y tramitado la tarjeta sanitaria de todos los usuarios de los campamentos.

En relación al perfil de las personas que acceden a APOI, en su mayoría se caracterizan por provenir de minorías étnicas con familias numerosas en las que predomina un estilo de vida seminómada. La mayor parte de los participantes del programa, provienen de Rumania y Bulgaria. En el primer trimestre de este año se han acogido 258 personas (75 familias), un 30% más que en 2008. Entre las personas atendidas recientemente, hay familias de Nigeria, Uganda, República Dominicana y México.

Según el Informe de Población Extranjera Empadronada de la Comunidad de Madrid a enero de 2009, la rumana es la nacionalidad mayoritaria en la región, con 205.784 personas. La nacionalidad búlgara es la novena, con 34.973 extranjeros.