La socióloga María Ángeles Durán advierte que "con 1,3 hijos por mujer estamos abocados a desaparecer como población"

MURCIA, 12 (EUROPA PRESS)

La catedrática de Sociología, profesora investigadora del CSIC y Premio Nacional de Investigación, María Ángeles Durán Heras, advirtió hoy en Murcia que "debemos ser conscientes de que, con una tasa de natalidad de 1,3 hijos por mujer, estamos abocados a desaparecer como población".

En este sentido, indicó que "vendrán otros y ocuparán los sitios, siempre y cuando los que vengan no se asimilen a nuestra propias pautas por aclimatación", y aseguró que pese al fomento de las medidas de conciliación familiar y laboral "no son suficientes".

"Hemos sufrido una auténtica revolución, como un río poderosísimo, pero con apariencia tranquila, de poco a poco, que han hecho la vecina del quinto y la vecina de al lado, pero ha sido una de las revoluciones más importantes de la historia de España: que las mujeres hayan decidido en número de hijos que quieren tener", añadió.

Durán realizó estas declaraciones en una rueda de prensa previa a su conferencia 'El tiempo expropiado: una lectura inusual de la Constitución Española', celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia, dentro de las Jornadas sobre Discriminación por Razón de Sexo, organizada por la UMU y la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia de Murcia.

En este sentido, explicó que la Constitución "supuso un enorme avance para las mujeres, pero en algunos aspectos se nota que pertenece a otra época y que la han redactado unos profesionales magníficos, pero con una historia concreta". Y es que, a su juicio, "lo que mas llama la atención es el tratamiento que hace del trabajo y de la riqueza".

Así, concretó Durán, cuando la Carta Magna habla de trabajo "se refiere casi exclusivamente al empleo y, sin embargo, tanto en el momento en el que se escribe la Constitución como ahora, la mayor parte del trabajo que se realiza en España no es empleo, porque es el trabajo de cuidado y de mantenimiento de otras personas, que se realiza en los hogares".

Esta experta recalcó que "la mayor parte de las mujeres españolas dedican muchas más horas al trabajo no remunerado, que no es empleo, que al trabajo remunerado que es el empleo, aunque desean incorporarse plenamente al empleo".

Por ello, alertó que "si no resolvemos el tema de cómo se reparte el trabajo no remunerado, no nos sirven de mucho los artículos introductorios de la Constitución en los que se habla de igualdad, de justicia y de libertad".

"Si uno tiene su tiempo expropiado en el sentido de que, quiera o no, tiene que hacerse cargo de quienes no pueden comprar en el mercado los cuidados que necesitan, estas personas que se hacen cargo del cuidado en la practica no pueden ejercer derechos básicos de la Constitución dicen que les pertenecen", apostilló.

Por ello, ante una eventual reforma de la Constitución, Durán consideró que el artículo 33, que habla de las formas de riqueza, o algún otro, debería mencionar "el trabajo no remunerado, el cuidado como forma de riqueza, y que se hablara además de que es una responsabilidad de todo el mundo, no sólo de las mujeres".

Al hilo, alertó de que "dentro de pocos años no va a haber en España mujeres disponibles para hacerse cargo de toda la carga de cuidado que se nos viene encima". Según las estimaciones de Durán, "de aquí al año 2050 el número de mayores de 80 años se triplicará y el número de mujeres que están en casa dedicadas a asumir esa carga se habrá dividido por tres".

De ahí su defensa de que el trabajo no remunerado se convierta en "un asunto colectivo", así como de la necesidad de "generar mecanismos de todo tipo --fiscales, servicios públicos, especialidades geriátricas, residencias de día, cambiar la legislación de voluntariado, etc.--, para abordar el futuro con garantías".

Finalmente, preguntada sobre su opinión sobre las cuotas, Durán indicó que "es una medida de tiene sus contrapartidas, pues cuando se han puesto en instancias de decisión política, se ha respetado la cuota y se han trasladado las decisiones a lugares en los que no había cuota o designando mujeres irrelevantes para que fueran prolongaciones del poder de la persona que las ha puesto, pero dicho eso, soy partidaria, porque no me parece una medida perfecta, pero es una de las medidas posibles". "En conjunto, creo que es una medida más buena que mala", concluyó.