El gobernador de Nuevo México dice que ser hispano le ayudó a firmar la abolición de la pena de muerte

  • Roma, 15 abr (EFE).- El gobernador del estado estadounidense de Nuevo México, Bill Richardson, de ascendencia hispana, ha asegurado hoy que su pertenencia a esta comunidad y a la religión católica le ayudaron a tomar una decisión respecto a la abolición de la pena de muerte

El gobernador de Nuevo México dice que ser hispano le ayudó a firmar la abolición de la pena de muerte

El gobernador de Nuevo México dice que ser hispano le ayudó a firmar la abolición de la pena de muerte

Roma, 15 abr (EFE).- El gobernador del estado estadounidense de Nuevo México, Bill Richardson, de ascendencia hispana, ha asegurado hoy que su pertenencia a esta comunidad y a la religión católica le ayudaron a tomar una decisión respecto a la abolición de la pena de muerte

Richardson y el arzobispo de Santa Fe, Michael J. Sheehan se encuentran hoy en Italia para asistir al encendido, esta noche, de las luces del Coliseo en honor de la derogación de la pena capital en su estado, una medida que el gobernador firmó el pasado 19 de marzo y que convierte a Nuevo México en el decimoquinto territorio de EEUU en llevarla a cabo.

Preguntado por EFE sobre la posibilidad de que su origen hispano haya influido en su decisión, ha respondido que "está claro que sí", y ha explicado que los hispanoamericanos son "mayoría" en las cárceles de Nuevo México y que muchos de los condenados a muerte en todo el país forman parte de minorías étnicas.

El gobernador ha asegurado que este último dato y el hecho de que 130 presos en el corredor de la muerte hayan sido exonerados en los últimos años le hicieron cambiar su opinión respecto a la pena de muerte, ya que en su etapa en el Congreso de Estados Unidos, Richardson había sido abiertamente favorable a la misma.

Ha reconocido asimismo que "hace dos años hubiera vetado" esta norma, y que muchas circunstancias han concurrido para hacerle cambiar su punto de vista.

Entre ellos su visita a una cárcel, que le convenció de que "la vida en prisión, en una pequeña celda 23 horas al día, es peor que la muerte", la convicción de que Estados Unidos se está quedando "aislado" en su apoyo a la pena capital, y la posición de la Iglesia contra la pena de muerte.

"Mi iglesia me lo pidió", ha afirmado Richardson, quien ha añadido que habló en varias ocasiones sobre este argumento con Sheehan.

"Creo que hay unas desventajas (hacia las minorías), unos errores serios, y por eso cambié mi posición", ha dicho Richardson a Efe.

El gobernador ha asegurado que su Administración tiene "un plan" para "acabar con la discriminación, especialmente en contra de las minorías" y promover "los derechos civiles y los derechos humanos".

Parte de este plan son la abolición de la pena de muerte y la ley que busca acabar con el uso de perfil racial en arrestos por parte de las fuerzas del orden de ese estado, aprobada el pasado 7 de abril.

"En Nuevo México, la mayoría de los habitantes son hispanos e indios, así que la población principal de Nuevo México es minoría, y quiero que mi comunidad no sea atacada injustamente", puntualizó.

Richardson ha puntualizado a Efe que las próximas medidas de ese plan tendrán que ver con la discriminación de los homosexuales, o la de las minorías en los ámbitos laboral y educativo.

Espera que estas medidas, y en especial la derogación de la pena capital, sirvan como "señal" para que otros estados sigan su ejemplo, sobre todo porque Nuevo México es "un estado del oeste, un estado conservador".

"Espero que, en vez de que sean 15 estados, lleguemos tal vez a 25 en dos o tres años, y finalmente, a todos los estados de Estados Unidos", ha señalado.

En un encuentro con la prensa, Richardson ha comenzado bromeando en castellano, y ha parafraseado al fallecido presidente de EEUU John F. Kennedy en su histórica visita a Berlín, diciendo: "yo soy italiano".

Bill Richardson, cuya madre era de México y cuyo abuelo procedía de Asturias (España), asistió hoy a la tradicional audiencia pública de los miércoles del Papa, y fue presentado a Benedicto XVI por el arzobispo de Santa Fe.